En los últimos meses, cada vez que la diputada de Concertación Forja, Silvia Vázquez, hizo públicas sus opiniones, generó un terremoto político. Ésta no es la excepción. A las críticas contra el secretario legal y técnico, Carlos Zanini, por el armado de las listas y la carta pública en la cual aseguraba que “le daba asco la parálisis institucional del Congreso y cómo los legisladores nos hacemos lo pelotudos”, se le suman las declaraciones contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, de quien dijo “hace todo lo posible para perder en las elecciones de octubre.”
Denunció, además, que se vio forzada a firmar “un pacto de adhesión al Frente para la Victoria (FpV)” y que ése “autoritarismo y falta de respeto a la individualidad política del otro” generó los resultados adversos en las elecciones de la Capital y Santa Fé y la falta de un acuerdo con candidatos locales del PJ en La Pampa y Córdoba. “Si sabía lo que me esperaba, me iba del partido”, reconoció.
-¿Pensó en abandonar el oficialismo?
-Soy sincera, no salimos del FpV porque ya estábamos con muchos candidatos en el frente. Nosotros firmamos un contrato de adhesión y me hago responsable. Pero nos bajaron más de la mitad de las listas que presentamos, al igual que las que armamos con integrantes de pueblos originarios. Sólo queda la de Quilmes pero aún no nos imprimieron la boleta y como no tenemos fiscales en la junta electoral del partido no podemos manejarlo. Ese tipo de maniobras para que no participemos se repiten sistemáticamente. No nos retiramos porque nuestros candidatos se quedarían sin poder competir en las elecciones.
-¿En qué acciones no coincide con el Ejecutivo?
- No convalidamos el autoritarismo del “firmá acá y hacé todo lo que yo digo.” Si hubiera sabido que ese era el acuerdo, no hubiera firmado. Ellos quieren a alguien que agache la cabeza y diga que sí a todo. Ese no era el espacio al que fuimos convocados ni creo que sea lo que quieren los argentinos. Podría haber adherido a la Presidenta con mi propio partido pero ni siquiera nos dio las listas para que la apoyemos desde nuestra identidad y nos empujaron a ser parte de un frente en el que no somos representados.
-¿Cómo es su relación con el Gobierno?
-En este momento tenemos una relación complicada y compleja. Concertación Forja y el PJ, tuvo que firmar con el FpV una suerte de contrato de adhesión, impuesto por el oficialismo, para formar parte de un frente que de ninguna manera respeta la individualidad, construcción y trayectoria política del otro. Por eso, tengo una visión muy crítica del autoritarismo que se exhibe desde el Gobierno en este último tiempo.
-¿Por qué el kirchnerismo se volvió autoritario?
-Yo me considero kirchnerista y no soy autoriatia. Me entendiendo como parte del proceso y fenómeno político que se inicia en el 2003. Pero no coincido con lo que están haciendo la Presidenta y su núcleo más cercano(en clara alusión al secretario legal y técnico Carlos Zanini, el director de la SIDE Héctor Icazuriaga y el secretario de medios Juan Manuel Abal Medina). La realidad es que no somos parte de ninguna decisión.
-¿A qué se lo atribuye?
-Nosotros no pudimos preguntárselo a Cristina. No hemos tenido ningún diálogo, ni conversación con ella, a pesar de ser tan necesario y básico para la convivencia política. Por lo tanto, no sabemos cuál es la causa.
-¿Usted tiene alguna idea?
-La verdad es que lo que puedo suponer ni siquiera entra en el orden de lo político. No tengo una explicación racional para lo que está pasando. Ahora que la Presidenta tiene todo para ganar, hace todo para perder, es inexplicable. Mi justificación es del ámbito psicológico, no puedo entenderlo si no considero motivaciones personales e inconscientes.
-Se supone que la Presidenta armó las listas en función de la lealtad…
-¿Dónde está el pago a la lealtad? ¿Y los que bancamos al Gobierno durante el conflicto con el campo? Nosotros teníamos bien en claro que defendíamos la institucionalidad, ¿dónde está esa defensa reflejada? Desde Forja dimos muestras de fidelidad sin colgarnos de ninguna lista. Ella tendrá que ver si a aquellos que puso aún sin trayectoria y desarrollo territorial van a ser leales al proyecto.
-¿Considera que hay candidatos que una vez en el poder pueden revelarse contra el Gobierno?
-Si les resultan leales es por una apuesta o una deducción, pero no hay hechos a partir de los cuales se pueda analizar. En todo caso es porque individualmente forman parte de algún andamiaje de la administración pública.
-¿Cree que esa actitud influyó en los últimos resultados electorales negativos?
-Totalmente, las consecuencias ya las empezamos a ver con Santa Fé. La propia Presidenta ninguneó a Agustín Rossi, el candidato kirchnerista en la provincia. No se entiende que haya puesto a Rossi como candidato y que después no lo haya acompañado durante la campaña. Justo a él, que le puso el cuerpo y defendió cuanto proyecto de ley se le antojó mandar a Cristina, incluso cuando no se lo consultaba y no tenía en cuenta su opinión ¿Qué ciencia política explica ese maltrato y exclusión?
-¿Por qué no hubo acuerdo en Córdoba?
-Porque hicieron una increíble pantomima que no se la traga nadie. El Gobierno fue a buscar a Juan Manuel De la Sota para que sea su candidato a gobernador y al mismo tiempo le impidió que utilice la boleta de presidente del FpV, un disparate. Ahora se quiere construir esa mentira del “vamos todos juntos.” Pero si De la Sota gana el domingo no es por la ayuda del Gobierno. En todo caso ganará su figura, el justicialismo y lo que él representa, pero no triunfará el kirchnerismo porque no hubo acuerdo. Esto pasó porque están aplicando la idea del necesito a alguien, lo convoco, lo uso y después lo tiro. Eso no tiene nada que ver con un modelo inclusivo y respetuoso del otro Estamos ante una situación muy compleja cuando falta muy poco para las elecciones primarias del 14 de agosto.
-¿Puede afectar al desempeño k en las elecciones de octubre?
- Sigo creyendo que la Presidenta saca el porcentaje mayor, pero no es suficiente para ganar en primera vuelta. Esa construcción debe ir por más, porque ni siquiera abarca a todo el PJ. Después de las primarias del 14 de agosto van a estar las cartas distribuidas y el Gobierno va a tener que abrirse y convocar a la sociedad como lo hizo en 2005 y 2007. No había por qué cambiar, pasaron de la amplitud a una construcción política ensimismada, paranoica y autoritaria.
-¿No es demasiado tarde?
-No, la Presidenta todavía está a tiempo de reflexionar que nadie juega solo en política, todos movemos piezas y hay que tener muy en cuenta el grado de enojo que recrudeció en la ciudadanía contra el oficialismo. Hay que estar atentos porque ese sentimiento se pude volcar en un voto que puede parar a cualquier candidato con tal de que no gane Cristina.
-¿Cómo ve el armado opositor en este contexto?
-Creo que la oposición también está muy complicada, la Argentina sigue siendo un país en donde se votan las personas. No creo que los candidatos exhiban una relación de adhesión de una mayoría de la ciudadanía hacia ellos.
-¿Intentó recomponer relaciones con el Ejecutivo?
-Nosotros quisimos reiniciar el vínculo y el diálogo con la Casa Rosada, pero no tienen ningún interés. Conmigo, ni con nadie. Se hablan entre ellos, frente al espejo y a los que los aplauden. No tienen ganas, ni les importa dialogar.