En su primer día como presidente de la Nación, Mauricio Macri participó de un Tedeúm en la Catedral Metropolitana acompañado por su esposa, Juliana Awada, y por los ministros de su Gabinete. El mandatario y los funcionarios caminaron desde la Casa Rosada hasta el lugar, donde fueron recibidos por el Cardenal Mario Poli.
El arzobispo de Buenos Aires le pidió al líder del PRO que atienda a los pobres y a los que “se caen del sistema”. En ese sentido, sostuvo:
“Inclinarse ante Dios es inclinarse ante los pobres. Es mirar a los pobres desde abajo y no desde arriba. Es atender a esos que se caen del sistema”. Además, bendijo al nuevo gobierno y destacó la “responsabilidad del bien común” de los gobernantes y de la “luz de la esperanza” de los gobernados. Asimismo, citó a José Luis Borges y dijo:
"Nadie es la Patria, pero todos lo somos".
Por último, el líder del PRO, que en todo momento estuvo al lado de su esposa, se comprometió ante Dios a ser “instrumento de concordia, de paz y amistad social, y luchar contra los flagelos que afligen a los más desprotegidos”. Luego, leyó una invocación religiosa. También estuvieron presentes representantes de la Iglesia Anglicana Argentina y de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas.