"Hay una tendencia desagradablemente chauvinista en muchos argentinos, que consideran el universo entero desde sus propios intereses ideológicos o políticos", comienza el artículo publicado por el arzobispo Víctor Fernández, rector de la Universidad Católica Argentina (UCA) y cercano al Papa Francisco.
"Por eso suponen que todo lo que dice o hace el Papa tiene un mensaje meticulosamente pensado para la política argentina", continúa.
El arzobispo explica que Milagro Sala le había enviado una carta a Francisco, y el Sumo Pontífice en vez de responderle le envió un rosario,
"que es un instrumento para orar, sin decir más palabras que implicaran emitir una opinión o interferir en un proceso judicial que no deja de ser formalmente dudoso en su gestación". Agrega que este gesto es "coherente", dado que ha hecho lo mismo con muchos presos que ya han sido condenados por delitos muy graves.
"No sabemos si dentro de unos meses una justicia independiente encontrará culpable a Milagro Sala de crímenes más o menos graves. Ni siquiera eso invalidaría el gesto", afirma. "
Pretender prohibirle este gesto al Papa muestra un deseo de tensar la cuerda que no es precisamente una ayuda a la pacificación de la Argentina".
"Francisco, que sabe mirar lejos, no se propone tener a todos contentos ni se obsesiona por preservar su propia imagen. Pero no se deja marcar la cancha y prefiere responder a las intuiciones de su corazón de pastor, les guste o no a algunos argentinos", cierra el referente de la UCA.