19.02.2016 / Se comparó con Nelson Mandela

Robledo Puch le escribió una carta a Vidal para pedirle un "indulto extraordinario"

"El Ángel de la Muerte" está preso hace 44 años, acusado de cometer 11 asesinatos, y le pidió a la gobernadora bonaerense una amnistía extraordinaria para recuperar su libertad.



Robledo Puch, el mayor asesino civil de la historia argentina, que está condenada a perpetua por 11 asesinatos y está preso hace 44 años, le escribió una carta a María Eugenia Vidal para pedirle un "indulto extraordinario".

"Señora Vidal: He cumplido inexorablemente con todos los plazos legales y cronológicos que la ley estipula desde que fui detenido aquel fatídico jueves 3 de febrero de 1972", comienza el escrito que fue publicado por el diario Clarín.

"El Ángel de la Muerte", como se lo nombra, expresa: "La presente se ha convertido en una pena que se agotaría con la muerte, siendo que la pena de muerte no cuenta con precedentes en nuestro país; y no sería bueno que justo ahora se estableciera uno porque, señora Vidal, se transformaría en una pena desproporcionada, cruel, inhumana y degradante. Razón por la cual, señora gobernadora de la provincia de Buenos Aires, Robledo Puch está solicitando un indulto extraordinario inmediato”.

"Ni los nazis condenados a prisión en el juicio de Nüremberg, ni Nelson Mandela en Sudáfrica sufrieron la cárcel a que fui sometido con apenas 20 años recién cumplidos”, agrega.

Con respecto a su detención, argumenta: “En momentos de la última etapa del gobierno del general Lanusse, en medio de una crisis socioeconómica (...) les vine de perilla para desviar la atención de la ciudadanía sobre los temas verdaderamente importantes”. 

La defensa de Puch pidió en reiteradas oportunidades su liberación, debido a que la sentencia se le debió dar por cumplida a los 35 años de encierro. Sin embargo, ningún juez la quiere conceder y la Cámara de Casación bonaerense fue la última en desestimar ese pedido basándose en una pericia psiquiátrica al considerar que "no reúne las condiciones para el reingreso al medio libre" y que "carece de mentalidad reflexiva del accionar transgresor, reconociendo tan sólo ser autor de los robos cometidos con el fin de ayudar a los necesitados”.

No obstante, él niega la responsabilidad en los hechos que se le adjudican y le ruega a Vidal: "Apelo a su razonamiento humanitario más allá de toda ley o empirismos, la cual ha convertido mi pena en una condena inexorablemente perpetua, en el sentido de que sólo se agotaría con la muerte física en prisión, lo que impediría la reincorporación a la sociedad”.