05.04.2016 / Negociados en el fútbol

Burzaco movió 370 millones de dólares en paraísos fiscales para la Copa Libertadores

El CEO de Torneos SA que recientemente fue detenido por la justicia de Estados Unidos había girado 370 millones de dólares a traves de sociedades a paraísos fiscales por los derechos de la Copa Libertadores. El último contrato firmado con la Conmebol rige hasta el 2018.




Alejandro Burzaco, CEO de Torneos SA, quien recientemente fue detenido por la justicia estadounidense por el FIFAgate, movió 370 millones de dólares a través de sociedades múltiples en paraísos fiscales para obtener los derechos televisivos de la Copa Libertadores durante 14 años.

La metodología que utilizó -y que llevó a la justicia norteamericana a detenerlo- se basó en obtener los derechos por la Libertadores en una sociedad llamada Torneos & Traffic Sports Marketing LTD (T&T), con sede en las islas Caymán, aunque incluyó escalas en Chipre, Uruguay y Holanda. Todos estos movimientos estuvieron garantizados por la firma Mossack Fonseca, la agencia que administra paraísos fiscales.
  T&T cedió los derechos televisivos a la sociedad Torneos &Traffic Sports Marketing BV, radicada en Holanda, para que operara como intermediaria en la negociación con los canales de TV. Y detrás de esa firma holandesa, el estudio panameño montó pantallas vía Chipre y Uruguay para evitar conocer al verdadero dueño.
Torneos y Competencias SA (TyC) es dueña del 25% de la sociedad offshore T&T, que concretó el pago de 370 millones de dólares a la Conmebol. Burzaco era el CEO de TyC.

La primera red se construyó para montar T&T en Caymán, con varios intermediarios, y en el último contrato que se firmó con la Conmebol -vigente hasta el 2018- se expone el carácter secreto de la operación: exige confidencialidad sobre la relación comercial, incluso después de concluido. Está firmado por los argentinos Julio Humberto Grondona y Eduardo Deluca, ambos por el comité ejecutivo de la Conmebol, y el presidente de la entidad, el paraguayo Nicolás Leoz.

La información surge de cientos de documentos y extensos intercambios de correos electrónicos que obtuvo el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung, y a los que tuvieron acceso LA NACION y El Trece.