Las declaraciones de Mauricio Macri al medio estadounidense BuzzFeed, en las que definió la última dictadura como “guerra sucia” y dijo que “no tiene idea” si los desaparecidos fueron 30 mil, causaron indignación y fueron repudiadas por referentes de Derechos Humanos de distintos organismos, tal como hicieron diputados, senadores y voces de todo el arco político excepto Cambiemos.
Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz: "En boca de un Presidente de la República, esas expresiones son preocupantes. Hayan sido 2 o 3 desparecidos es aberrante. El Presidente no puede expresarse con esa ligereza sin conocer el tema a fondo", dijo el presidente del organismo Servicio Paz y Justicia SERPAJ). “Eso no lo puede negar. Es una incivilidad plantear que aquí hubo una guerra sucia. Uno le diría a Macri que primero analice las cosas. Habla más rápido de lo que piensa", agregó el dirigente a NA, y calificó las declaraciones del Presidente como "triste expresión que hace mucho daño”.
Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora: "Es lamentable, es un Presidente que vivió en la Argentina en esa época, así que no puede hacerse el distraído y el diferente sobre el drama que tenemos. Con sus opiniones, está desvalorizando toda la lucha que dimos en estos 40 años", aseguró en diálogo con NA, y advirtió que el Presidente busca reinstalar la “teoría de los dos demonios”. “Lamentamos que Macri hable con ese tono despectivo. Él sabe muy bien que no hubo guerra sucia, no existe la teoría de los dos demonios. Hubo un ejército de ocupación, con ayuda de Estados Unidos, que actuó contra su propio pueblo. El terrorismo de Estado fue muy preparado", consideró. Y alertó: "Macri busca el olvido y borrar el pasado y está equivocado. Pero en 40 años paramos muchos avances de querer borrar el pasado, como las leyes de impunidad y los indultos. No lo va a lograr. No hay olvido, no hay perdón, no hay reconciliación, y no hay resignación".
Nilda Eloy, de la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD): “Habría que mandarlo (a Macri) a leer no solamente las causas judiciales sino incluso ver que si nos manejamos por los testimonios de sobrevivientes, el número de 30 mil le guste o no nos queda chico. No nos queda grande, sino todo lo contrario”, contrastó la sobreviviente en diálogo con Política Argentina. “No hay sobreviviente que vaya a declarar que no declare por los que estuvieron con él, por los que sabe el nombre y apellido y por los que no sabe. Pero nunca ninguno de ellos deja de nombrar a un montón de gente. Cuando nos ponemos a hacer las cuentas, el número de 30 mil nos queda muy pero muy chico”, sostuvo. Y se preguntó qué implican las declaraciones del Presidente:
“¿Qué es lo que se pretende? ¿Qué si son menos de 30 mil no merecen seguir los juicios? ¿Lograr la impunidad numérica, no solamente la biológica? ¿Decir ‘bueno, no hicieron tanto, no son tan malos’? Es vergonzoso”.
Giselle Tepper, de Hijos Capital: “Nos parece que hay un retroceso en no poder tener un relato oficial sobre ese tiempo de historia, y que básicamente acompañe la comulgación que tenemos en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. Creíamos que nuestro país ya estaba resuelto entender que el número 30 mil no tiene que ver con un capricho sino más bien con la constatación de la magnitud de un genocidio”, definió en diálogo con Política Argentina. “No podemos decir que nos sorprende, sino que simplemente siguen plasmando qué ideas tienen sobre ese momento de nuestra historia, que hoy lamentablemente si bien siguen los juicios se están debilitando cada vez más las políticas de memoria, verdad y justicia”. Señaló, además: “Planteamos que no es dar la discusión por ganar sobre un número, es dimensionar la magnitud del terrorismo de Estado, que si bien él lo considera un tiempo pasado, y habla de supuestos derechos de antes y de ahora –que hasta donde tenemos entendido son universales y son los mismos a través de la historia- creo que el problema que tiene ahí es que
está desconociendo que todavía hay jóvenes que no conocen su identidad y que son los que buscan las Abuelas, eso me parece de lo más grave también: no reconocer que esos crímenes tienen una continuidad en tiempo presente y puntualmente en los jóvenes apropiados”.