13.10.2016 / Internacional

Chile: Entre acusaciones cruzadas y la posibilidad de una restauración conservadora

Las elecciones municipales en Chile que se realizarán el domingo 23 de octubre tienen proyección nacional y tras el anuncio de las candidaturas del año próximo se judicializa la presidencial 2017.




Los candidatos que disputarán las elecciones para suceder a Michelle Bachelet en 2017, tienen en sus espaldas denuncias que complican la imagen de cuatro de ellos. Tal es el caso de los ex mandatarios Sebastián Piñera y Ricardo Lagos y de los aspirantes al cargo Marco Enríquez-Ominami y Alejandro Guillier. Casí todos los casos estan vinculados al financiamiento de la campaña pero se observa un trato desigual por parte del poder judicial y los medios de comunicación.

Sebastián Piñera, antecesor del actual mandato de Michell Bachelet está gravemente salpicado por el escándalo de SQM, o popularmente conocido como Soquimich (Sociedad Química y Minera de Chile S.A.). Al ex presidente se lo investiga por irregularidades en el financiamiento de sus campañas electorales.

La empresa Bancorp S.A. habría entregado 36 facturas por un total de 340 millones de pesos entre 2009 y 2010 a Soquimich, las que se encuentran en manos de la Fiscalía que lleva la investigación.

En 2010, Jaime de Aguirre, ahora ex Director Ejecutivo de Chilevisión (canal propiedad de Piñera vendido en 2010), declaró ante el fiscal, en el marco del caso, haber emitido boletas a SQM y tres empresas adicionales durante 2010, por orden expresa de “Bancard”, principal empresa del propio Piñera y también dueña de ese canal de TV.

Ricardo Lagos, presidente entre 2000 y 2006, deberá declarar ante la justicia en medio del anuncia de su precandidatura presidencial en la causa que investiga la instalación de la mina de oroa Pascua Lama en el norte de Chile. El conflicto, originado en 2001, comenzó cuando el empresario Jorge Lopehandía, en sociedad con Mountain Star Gold INC. reclamó ser el dueño legítimo del terreno donde se encuentra ubicado el proyecto de la empresa Barrick Gold.

Ricardo Lagos firmó en 2004 el protocolo de acuerdo entre Chile y Argentina que permitió el desarrollo de este proyecto binacional y por lo mismo es que la parte denunciante requería que el ex Presidente y la ex ministra de Relaciones Exteriores Soledad Alvear declararan por este caso.

El abogado de la querella explicó que el protocolo firmado en aquellos años se encuentra viciado y agregó que dentro del grupo mineras existen otras que no son de Barrick Gold. De hecho, el letrado advirtió que si Lagos no asiste a declarar por este caso podría ir preso y que el Consejo de Defensa del Estado ya no puede apelar.

Marco Enríquez-Ominami, el llamado "niño terrible" de la política chilena va camino a su tercer candidatura presidencial. Se trata de quien fuera parte de la concertación en su momento y desde 2009 enfrenta a las dos fuerzas mayoritarias.

El candidato de la izquierda quedó llamativamente en medio del escándalo del caso SQM. La fiscalía pidió formalizar que se lo investigue como presunto facilitador de boletas ideológicamente falsas por parte de la empresa de su ex asesor y mano derecha, Cristián Warner. 

Estas acusaciones se ven empantanadas por la denuncia de animosidad y una fuerte vinculación entre fiscales y el piñerismo. Se trata de 34 facturas por $362 millones de pesos que fueron rectificadas por SQM Salar y que motivaron una querella del SII contra Warner. Además, los testimonios apuntan a que la firma de Warner pagó gastos de la campaña Ominami cuando Warner Comunicaciones le facturaba a SQM.

Alejandro Guillier, precandidato del partido Nueva Mayoría, es fuertemente señalado por sus estrechos vínculos con la familia Luksic, quienes poseen una de las 100 mayores fortunas del mundo según la revista Forbes.

Perteneciente a la pata Radical Socialdemócrata, se ve envuelto en un espurio financiamiento de la familia Luksic. Cabe recordar que estos son los dueños del grupo económico más grande de todo Chile: Dueños del Quiñenco, Antofagasta Minerals y el canal 13. Se estima que la fortuna familiar asciende a los US$ 10.100 millones