
En medio de una fuerte caída de la actividad económica, Javier Milei anunció que pronto enviará al Congreso un proyecto de ley con nuevas exenciones impositivas al que llamó “Súper RIGI”. Es decir, el Gobierno planea aprobar una nueva ley para otorgarle beneficios a grandes inversores a cambio de generar puestos de trabajo, mecánica que en la práctica no ha dado frutos. Según el Presidente, incluirá a sectores que “no han existido en Argentina”.
Mientras por un lado el Gobierno niega la crisis, por el otro intenta taparla con manotazos de ahogado. Las desregulaciones, bajas impositivas y el ajuste no se han traducido en mayor actividad económica y generación de empleos. Por el contrario: ambas sufren importantes caídas. “Anuncio en puerta. Dado que no podemos comprarnos un B2 Spirit (avión de guerra estadounidense) no me queda otra que lanzar una MEGA BOMBA desde el avión presidencial”, empezó su tuit Javier Milei. “Estaremos mandando al Congreso una ley sobre SÚPER RIGI, el cual tiene mayores ventajas que el RIGI original y que aplicará para sectores que nunca han existido en Argentina”, continuó. “De ese modo, se podrán crear nuevas empresas que satisfagan las necesidades productivas de los nuevos sectores dinámicos de la economía al tiempo que multiplicará la cantidad de empleos”, se ilusionó el mandatario.
El RIGI fue aprobado en la Ley Bases de mediados de 2024 y establece una serie de exenciones para grandes inversiones en Minería y Petróleo. Las más importantes son:
- Reducción de la alícuota de ganancias de 35% a 25%.
- Retenciones cero a todas las exportaciones que surjan de las inversiones.
- Arancel cero a la importación de maquinarias (nuevas y usadas) y bienes de capital.
- Ningún requisito de compre nacional ni ahora ni nunca.
- Solo se deberá liquidar el 80% de las divisas durante el primer año y el 60% en el segundo.
- En el tercer año se puede no liquidar divisas y remitirlas al exterior.
- En febrero de este año, el Gobierno Nacional extendió el régimen hasta un año más, a partir del 8 de julio. También incluyó al sector de tecnología para bienes o servicios “innovadores”, o sea que tengan “funcionalidades que los diferencien al menos en un 50% con respecto a lo ya fabricado.
Pero las exageradas exenciones, que no permitirán sumar dólares al Banco Central para pagar la deuda externa y fomentar el desarrollo de otros sectores, no son el único problema. La ley prevé que los conflictos que surjan con el Estado Nacional se diriman en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (Ciadi). El Ciadi es una institución del Banco Mundial, con sede en Washington, Estados Unidos. La mayoría de sus fallos son a favor de multinacionales y en detrimento de países periféricos.
Hasta el momento se han aprobado 12 proyectos por algo más de 17 mil millones de dólares. Otros 24 por unos 68 mil millones de la moneda estadounidense están en revisión. Pero esas inversiones son en Minería, Gas y Petróleo, sectores que vienen creciendo desde hace años en Argentina, sin la necesidad de otorgarles desmedidas exenciones.
El sector energético es clave de cara al futuro en la búsqueda de solucionar la falta de dólares que ha sufrido Argentina a lo largo de su historia. De hecho, en 2025 la balanza energética fue superavitaria por primera vez en la historia, en casi 8 mil millones de dólares. A pesar de que Milei quiera arrogarse ese éxito, naturalmente es imposible que esos resultados se vean por su gestión, sino que son resultado de políticas de Estado a mediano y largo plazo que se mantuvieron en gobiernos de diferente signo político. Pero más allá de que las divisas son vitales para la economía argentina, estos sectores no son generadores intensivos de mano de obra. De hecho, el sector energético, el agro y el financiero, los grandes ganadores de la actual política económica, solo generan el 10% de los empleos registrados.
En la otra vereda, Industria, Construcción y Comercio, que aportan la mitad del empleo registrado privado y más del 50% del PBI, vienen en caída. Esto explica en gran parte los más de 300 mil puestos de trabajo registrado y las más de 22 mil empresas que se perdieron desde noviembre de 2023. El desempleo pasó del 5,7% al 7,5%, pero en el medio también se devaluaron salarios y se precarizó aún más el mercado de trabajo.