10.05.2026 / CONFLICTOS · GEOPOLÍTICA · MUNDO

Ultraderecha, guerras y tensiones nucleares: mapa geopolítico de mayo 2026

La geopolítica mundial entró en una fase de mayor volatilidad durante la última semana: desde la amenaza nuclear explícita de Corea del Norte hasta la advertencia iraní de bloquear el Estrecho de Ormuz, pasando por la reaparición de Nigel Farage como actor central en Reino Unido y la declaración de Putin sobre el "tramo final" de la guerra en Ucrania.





La ultraderecha europea deja de ser marginal

Nigel Farage volvió al centro de la política británica esta semana, consolidando su posición como figura capaz de capitalizar el descontento social con la inmigración, la crisis económica y el desgaste tanto de conservadores como del Partido Laborista. Su partido, Reform UK, viene ganando terreno en encuestas locales y en los comicios para el Parlamento Europeo, transformando a Farage de comentarista antiestablishment en dirigente con aspiraciones concretas de acceso al poder. El fenómeno británico replica un patrón que se repite en Alemania, Italia y Francia: la ultraderecha deja de ser un actor marginal y empieza a disputar gobiernos nacionales.

Rusia declara el "tramo final" de la guerra mientras Kiev denuncia incumplimientos

Vladimir Putin afirmó durante un cese al fuego de tres días que el conflicto en Ucrania estaría entrando en su etapa final. Moscú presentó la tregua como un gesto humanitario, aunque Kiev denunció continuidad de ataques en varias zonas. La declaración rusa puede interpretarse como un intento por instalar la narrativa de que Moscú consolidó posiciones territoriales y está en condiciones de negociar desde una posición de fuerza. Tras más de cuatro años de guerra, ambos bandos enfrentan desgaste económico y militar, lo que puede acelerar presiones por una solución negociada.

Corea del Norte normaliza la amenaza nuclear

Pyongyang escaló su retórica militar con una advertencia sin precedentes: si hay un atentado contra Kim Jong-un, el país respondería automáticamente con armas nucleares. La amenaza fue difundida en medio de ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur, que el régimen interpreta como preparativos para un cambio de régimen. Lo novedad no es la existencia de arsenales nucleares norcoreanos, sino el nivel de explicitud sobre su uso automático en una situación de crisis interna. Este paso refleja la normalización de la disuasión nuclear como instrumento de política doméstica en Asia.
Irán juega la carta del Estrecho de Ormuz

En una movida de presión geopolítica, Irán amenazó con bloquear el Estrecho de Ormuz si aumentan las presiones militares y económicas de aliados estadounidenses. Por esa vía marítima transita aproximadamente el 20 por ciento del petróleo comerciado globalmente, por lo que cualquier amenaza genera turbulencia inmediata en mercados energéticos. La advertencia aparece en el contexto de escalada en Gaza, ataques cruzados con Israel y despliegue militar estadounidense en el Golfo Pérsico. Irán utiliza su geografía estratégica como herramienta de presión para negociar desde una posición de fortaleza aparente.

Honduras Gate: los audios 

El llamado “Honduras Gate” es un escándalo de financiamiento y desinformación digital que involucra acusaciones sobre una campaña coordinada desde el exterior para influir en la política de México y Honduras, con menciones indirectas al entorno del presidente argentino Javier Milei.

El episodio también empieza a generar tensión diplomática regional porque mezcla acusaciones de desinformación, financiamiento político y operaciones digitales transnacionales. Desde el entorno de Claudia Sheinbaum sostienen que la campaña habría buscado erosionar la legitimidad de Morena mediante cuentas coordinadas, contenidos falsos y difusión paga desde el exterior. La referencia indirecta a Javier Milei agrega un componente geopolítico al conflicto, en medio del acercamiento ideológico entre gobiernos y dirigentes libertarios de la región.

Washington y Beijing buscan estabilizar una relación cada vez más tensa

Crece la expectativa por una eventual cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en un contexto de creciente tensión comercial y tecnológica. El encuentro buscaría desescalar una relación marcada por disputas sobre aranceles, inteligencia artificial, semiconductores y el futuro de Taiwán. Washington teme el avance tecnológico chino, mientras Beijing denuncia intentos de contención económica. A pesar de la rivalidad creciente, ambas potencias buscan evitar una confrontación directa que afecte la economía global. La cumbre, de concretarse, sería un indicador de que incluso en el contexto de máxima rivalidad geopolítica, existen espacios para negociación.

Guyana y Venezuela ante La Haya

La disputa por el Esequibo es uno de los conflictos territoriales más sensibles de América del Sur y combina nacionalismo, petróleo y competencia geopolítica. Guyana sostiene que el territorio le pertenece desde el laudo arbitral de 1899, mientras que Venezuela considera ese acuerdo fraudulento y reclama la región como propia desde hace décadas. El conflicto se intensificó después de que ExxonMobil descubriera enormes reservas de petróleo frente a las costas del Esequibo, lo que transformó a Guyana en una potencia energética emergente.

La audiencia en la Corte Internacional de Justicia de La Haya representa un momento clave porque Guyana busca que el tribunal ratifique definitivamente su soberanía sobre el territorio, que equivale a más de dos tercios de su superficie total. Venezuela, en cambio, rechaza la jurisdicción de la Corte y plantea que la disputa debe resolverse mediante negociaciones bilaterales basadas en el Acuerdo de Ginebra de 1966. En los últimos años, Caracas endureció su posición: organizó un referéndum sobre el Esequibo, creó una estructura administrativa propia sobre la zona y llegó a convocar elecciones simbólicas en el territorio reclamado.

¿Qué explica el aumento de tensiones geopolíticas?

La convergencia de factores estructurales: debilitamiento de alianzas tradicionales (la OTAN negocia con Trump, la UE se fragmenta), ascenso de actores que desafían el status quo (Farage, Putin en posición ofensiva, gobiernos de la región rechazando el establishment), y competencia por recursos estratégicos (energía, semiconductores, tecnología). 

¿Cuál es el rol de los arsenales nucleares en esta nueva geopolítica?

Corea del Norte, Irán y Rusia están utilizando capacidades nucleares o convencionales avanzadas como disuasivos o herramientas de negociación. A diferencia de la Guerra Fría, la lógica no es "destrucción mutua asegurada" sino "capacidad de imponer costos inaceptables" a potencias rivales. Esto amplía el abanico de actores capaces de condicionar decisiones estratégicas globales.

¿Puede haber un acuerdo entre Estados Unidos y China en este contexto?

Los incentivos existen para ambos: un conflicto abierto sería catastrófico para la economía global, incluida la china. Sin embargo, los puntos de fricción (Taiwán, inteligencia artificial, cadenas de suministro) son tan profundos que cualquier acuerdo sería frágil. Una cumbre podría servir para establecer "límites de la competencia", pero no resolverá las rivalidades de fondo.