08.11.2016 / Judiciales

La doble moral del fiscal: Marijuan y el cajoneo de la mega causa de lavado más grande de Argentina

El libro Morgan Papers, que aborda la trama secreta de la denuncia del ex banquero Hernán Arbizu, relata cómo la Justicia Federal y el fiscal dejaron pasar 10 años sin citar involucrados ni hacerlo declarar al ex JP Morgan.




Casi diez años transcurrieron desde que el ex banquero del JP Morgan, Hernán Arbizu, se auto-denunció en la Justicia argentina y confesó haber ayudado a lavar y evadir a las grandes fortunas del país. A principios de 2016, el primer argentino arrepentido de la banca global fue extraditado a Estados Unidos, donde colabora con los tribunales para aportar data de cómo se fuga y se evade en el mundo. El mismo banquero que fue ignorado por los tribunales federales local y los fiscales por casi diez años. Entre ellos por el de la causa y sus derivaciones, Guillermo Marijuan.

El libro Morgan Papers, escrito por los periodistas Ignacio Chausis y Leandro Renou, refleja la doble vara de Marijuan, un fiscal que activa hoy causas en tiempo récord pero que en los años de Arbizu en la Argentina nunca activó la denuncia e ignoró los más de 460 nombres, números de cuenta y detalles varios de firmas que el propio banquero entregó en Comodoro Py confesando su aporte a la fuga de capitales. Entre ellas el Grupo Clarín, Ledesma, Cablevisión, empresas del agro, constructoras, energéticas y compañías de casi todos los rubros de la economía.

Ni siquiera esa fiscalía indagó en el delito cometido y reconocido por Arbizu, quien deambuló por Argentina casi una década sin siquiera estar detenido por la manipulación de dinero triangulado entre cuentas de sus propios clientes en una operación cuasi fílmica que transcurrió en Argentina y en un pueblo recóndito del límite del Paraguay con Brasil.

De reciente publicación y editado por Marea, Morgan Papers indaga en las razones del quiebre de los arrepentidos, y en la trama política, judicial y empresaria detrás del cajoneo de la causa de lavado de activos más grande de la Argentina. En paralelo, demuestra cómo el Federal Bureau of Investigation (FBI) opera sobre los jueces federales en la Argentina, además de inmiscuirse en causas locales entrando por la ventana.