
El fútbol y la política tiene, en diversas cuestiones, vínculos muy estrechos, y particularmente el paso de
Mauricio Macri de ese deporte a la función pública es un caso emblemático. De tal manera lo es, que el mandatario lo demuestra día a día, como cuando hoy durante un almuerzo en el CeNARD con los atletas y los entrenadores que se preparan para los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018
comparó la tarea de ser Presidente con la de "ser el 9 de Boca".
“Mi sueño era ser el 9 de Boca y representar a la Argentina, pero no me dieron ni las piernas ni la habilidad; así que me tocó representar a mi país desde mi lugar", confesó el extitular del equipo Xeneize desde el acto ante los deportistas.
A pesar de que tanto según los datos oficiales como de consultoras privadas en enero sigue cayendo la industria y multiplicándose los despidos, Macri no exhibió autrocrítica y se mostró conforme con su gestión:
"Estoy muy orgulloso del trabajo que estoy haciendo, el más importante de mi vida”.
Durante la visita, en la que estuvo acompañado por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; el ministro de Educación y Deportes de la Nación, Esteban Bullrich; el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis; y el secretario de Deportes, Carlos Mac Allister; Macri insistió con las metáforas deportivas:
"No siempre se puede ganar, pero el centro es saber cuánto cada uno de nosotros nos podemos superar”.
“Ustedes van a ser los embajadores de Argentina ante el mundo entero. Muestren lo amables, educados y buena gente que somos los argentinos”, enfatizó el jefe de Estado, quien se definió como “un amante del deporte” y expresó que lo practica “diariamente”.