13.04.2017 / CAMBIEMOS

¿Qué hay detrás de la renuncia de Alejandro Cacetta al Instituto de cine?

La intención oculta del Gobierno es achicar a la mitad el Fondo de Fomento Cinematográfico. La comunidad artística en pie de guerra. Conocé todos los detalles.



En la última hora del martes, un informe televisivo sacudió a productores, directores, guionistas y otros integrantes de la industria cinematográfica. El periodista Eduardo Feinmann presentó un rimbombante informe en el programa Animales Sueltos de Alejandro Fantino.

Durante varios minutos “el periodista” recorrió supuestos actos de corrupción, pago de sobreprecios, gastos absurdos y conflictos de intereses, mientras intentaba asociar las caras que aparecían en la pantalla con los nombres rubricados en un guión. Tras varios intentos infructuosos el conductor, el periodista y los panelistas optaron por burlarse de unas fotos que no lograban retratar lo que se estaba exponiendo. Por su parte, la información era presentada en tono de escándalo, aunque los hechos relatados no alcanzaron tanta potencia.

Luego de esta emisión el Gobierno Nacional pidió la renuncia a Alejandro Cacetta (Presidente del INCAA), Sergio Bartolucci (Jefe de Gabinete) y Pablo Rovito (Director de la Escuela de Cine, ENERC), que eran señalados en el programa como responsables de las irregularidades. El argumento con el cual se explicó su apartamiento fue endeble. Resulta llamativo que el Gobierno se desprenda de tres funcionarios de primera línea por “supuestos actos de corrupción”. Si siguieran con esta peligrosa lógica, el Ejecutivo reduciría drásticamente su densidad demográfica.  Paralelamente, el Ministro de Cultura Pablo Avelluto, radicó una denuncia en la Oficina Anticorrupción.

El cimbronazo se sintió en el mundo del cine; las entidades que representan a los distintos sectores incluidos hicieron públicas varias declaraciones. También, a través de las redes sociales, las personalidades  más renombradas, optaron por tomar partido, haciendo que la discusión pública trascendiera el ámbito cinematográfico. Como consecuencia de esta efervescencia participativa, se convocó a una asamblea general y abierta, que se realiza el  jueves  santo en el cine Gaumont.

Juan José Campanella picó en punta con las declaracioenes respaldando fuertemente al presidente removido y haciéndole saber al Gobierno que se estaba terminando el romance que mantenían. Campanella había sido uno de los principales impulsores del ascenso de Cacetta ha la presidencia del Instituto. Distinta fue la actitud de Clarín, el partner de Campanella en el auspicio de la carrera política del ex funcionario. El Grupo demoró bastante la cobertura de la noticia y, cuando lo hizo, tuvo una actitud similar a la del perro que voltea la olla. Cabe aclarar que Cacetta fue, durante muchos años, uno de los Productores Ejecutivos más relevantes del cine local, conduciendo la empresa productora Patagonik, en la que Clarín tiene una participación societaria destacada, asociado a otras empresas cinematográficas, como el laboratorio Cine Color o la distribuidora Disney. Por su parte, algunas asociaciones de productores y de directores, que en 2015 respaldaron el nombramiento del funcionario destituido, hicieron pública desconfianza sobre denuncia,  rechazaron la decisión del Ejecutivo y denunciaron una operación político/mediática.

Cacetta se sintió respaldado; desde su entorno dejaron trascender que los verdaderos motivos de su desplazamiento eran otros, mientras abonaba la hipótesis de la operación político/mediática, señalando que la denuncia era absurda y el informe de TV endeble y sindicando la responsabilidad creativa de los funcionarios de la Jefatura de Gabinete.

Cuando se los consulta sobre los verdaderos motivos del conflicto, exponen una versión que no circuló en los medios. El Ejecutivo plantea una drástica reducción presupuestaria, que Cacetta se habría negado a sostener. La negativa del ahora expresidente del INCAA, habría sido acompañada de un comentario desafortunado para los oídos de los funcionarios cercanos a Marcos Peña: el sector cinematográfico entraría en pie de guerra. Este se habría entendido como una amenaza, el malestar se transformó en furia y este, según el entorno de Cacetta, sería el motivo del apartamiento y el maltrato del ahora exfuncionario.

Ahondando en el mecanismo del ajuste, el entorno de los funcionarios desplazados expone un argumento de peso: el proyecto de Ley de Comunicaciones, elaborado por una comisión ad hoc, alojada en Enacom, realizaría la poda de un modo sofisticado. En el nuevo marco legal se  establecería un nuevo rango para las empresas de cable, excluyéndolas del pago del gravamen que conforma el Fondo Audiovisual, establecido en la Ley 26.522. Este Fondo Audiovisual es el que amamanta al Fondo de Fomento del Cine, transfiriendo el 25% de lo recaudado.

Así, los cableros  dejarían de ser licenciatarios de Servicios Audiovisuales para transformarse en prestadores de servicios TICs y sus impuestos comenzarían a engordar el Fideicomiso del Servicio Universal,  reduciendo a la mitad la recaudación audiovisual. El Cable aporta aproximadamente el 50% del total, mientras que las radios, los canales abiertos y las señales participan con el porcentaje restante. Automáticamente, esta merma se trasladaría íntegramente al Fondo de Fomento del Cine el cual equivaldría al 12% del Fondo Audiovisual actual. De esta manera -sin tocar la alícuota- se esquilmaría al cine, transfiriendo la recaudación al robusto sector de telecomunicaciones.

Según esta versión Alejandro Cacetta no habría querido ser quien avalara y diera la mala noticia a sus colegas. Al parecer, los funcionarios de Jefatura de Gabinete no pierden las esperanzas y persisten en la iniciativa, poniéndola en manos del productor televisivo nacido en EEUU, Ralph Haiek. Durante la presidencia de Cacetta, el flamante titular del Instituto de Cine se desempeñó como Vicepresidente del mismo Instituto, pero a diferencia de su antecesor, Haiek contaría con el respaldo del propio Mauricio Macri, cimentada en la larga relación -personal y comercial- que mantienen ambas familias, desde hace más de cincuenta años.

Contrariamente, las asociaciones cinematográficas señalan que la denuncia y el informe televisivo son puro humo y que la intencionalidad oculta del gobierno es achicar a la mitad el Fondo de Fomento cinematográfico.  Si esto ocurriera, sería la industria audiovisual la que pagaría los platos rotos de la convergencia.
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