Gustavo Grobocopatel, conocido como "el rey de la soja", miembro del grupo económico liderado por la familia Grobocopatel dedicado a la producción y exportación agroindustrial alimentaria en nuestro país, Paraguay y Uruguay, opinó sobre
la decisión del Gobierno de Estados Unidos de aplicar fuertes trabas a la importación del biodisel argentino y reemplazarlo por el norteamericano.
Al respecto, el empresario sostuvo que
"todavía no sabemos qué impacto puede tener, a lo mejor no es tan negativo como uno supone que es", pero afirmó que "
hay que tomar medidas, hay que analizar los motivos, uno de los motivos que se explica es el diferencial de retenciones de derechos de importación. Desde hace muchos años, algunos sostenemos que los derechos de importación pueden ser tomados a nivel mundial como una medida de dumping, de proteccionismo, que no esta mal pero en pequeñas dósis. Es como un medicamento, en pequeñas dosis hace bien, en altas dosis es un veneno".
Grobocopatel analizó que esta medida va a perjudicar a la industria del biodisel, pero que
"a nivel productor hay que ver cómo reacciona el Mercado".
En relación a la situación que vive actualmente el sector agropecuario, el empresario definió que
"estamos mal pero contentos. En general, primero es un mito que las políticas hayan favorecido al sector agropecuario, desde mi punto de vista. Lo que hicieron es dejar de desfavorecernos, no es juego de palabras simplemente. Estas medidas lo que hicieron fue corregir un desequilibrio que generaba pérdida, destrucción de puestos de trabajo y de la cadena de valor, esto es lo que de alguna manera de corrigió". Sin embargo, aclaró que "se corrigió muy poco porque las retenciones a la soja continúan y representan el 70% de las retenciones totales. Es decir, que las medidas favorecieron solamente a un 30% de la torta".
De todos modos, reconoció que hubo una medida que fue
"muy buena" y fue la de "
destrabar el comercio. El comercio estaba trabado, los productores tenían productos que después no sabían si los podían vender o no. Eso es lo que a vos, de alguna manera, te pone más contento porque vas a vender los que producís. Antes teníamos muchas dificultades para eso. Además, desde que se sacaran las retenciones a hoy, los precios bajaron y los costos subieron. Por eso digo que estamos mal, porque la rentabilidad es muy mala, inclusive negativa en muchas partes del país. Sin embargo, hay optimismo con lo que puede pasar a futuro, se ve más obra pública, hay un diálogo fluído, por lo cual hay mayor entendimiento, eso nos pone contentos".
El empresario también analizó que nuestro país debe tener "
veinte o treinta grandes empresas integradas al mundo. Siempre soñé que Los Grobo sean parte de esas empresas. Pero acá realmente es muy complicado, porque una gran parte de la rentabilidad, que debería estar destinada a invertir en hacer estas empresas, se van por los impuestos. Los impuestos en Argentina son muy altos". Es por eso que aseguró que es necesario
"repensar el sistema impositivo hacia uno mucho más simple, porque el actual desincentiva el mercado interno, las exportaciones, etc. Hay que hacer un gran replanteo, todo esto dentro de un marco en el que Argentina necesita que haya recursos en el Estado para, de alguna manera, generar condiciones de inclusión".