26.07.2019 / Juntos por el Cambio

Macri se entusiasma con los elogios de Netanyahu y considera clave el rol de Israel en un segundo mandato

Además se conoció que el Presidente negociaba con Miguel Ángel Pichetto desde tres meses antes del anuncio lo que muestra al senador como un doble agente que buscaba armar Alternativa Federal mientras se desarmaba de ganas de reemplazar a Michetti. Por otro lado también se revelaron detalles del vínculo entre Macri y el expremier israelí que le dejó un inusual pedido.




Mauricio Macri está en el momento más optimista de la campaña y considera que será reelecto como Presidente de la nación en las elecciones de este año. Es más, en las últimas semanas su entusiasmo aumentó considerablemente por algunos gestos internacionales en particular por parte del primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu.

Es que el Presidente argentinó eligió la agenda más sensible a nivel internacional para hacer política electoralista: el terrorismo. Al cumplirse 25 años de la voladura a la AMIA, el Gobierno argentino decidió declarar a la organización Hezbollah como enemigo del país. Todo dentro del Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de terrorismo que el Ejecutivo creó por decreto sin trato del Congreso.

Pero en su cruzada religiosa, política e ideológica contra el Islam, Bibi Netanyahu le pidió a Macri un deseo más: que termine todos los vínculos económicos con el Emir de Qatar y que al igual que al seleccionado de dicho país logre que Israel juegue la Copa América del 2020 organizada por Colombia y Argentina.

“Si invitaron a Qatar, por qué no estamos nosotros?”, reclamó Netanyahu. Macri bromeó con el tema y no prometió nada según consignó Ámbito Financiero. Pero el Presidente sabe de negociaciones oscuras y a espaldas de otros, porque fue así como trajo a Miguel Ángel Pichetto al oficialismo cuando el senador jugaba a armar una tercera vía con el difunto Alternativa Federal.

Así Macri empezó a negociar con Pichetto la posibilidad de sumarlo al Gobierno 90 días antes de que la decisión se hiciera pública. No fue improvisación ni un manotazo de ahogado para responder a la movida de colocar a Alberto Fernández como candidato. Según el mencionado diario se trató de "un proceso para ajustar alianzas, chequear peronismos provinciales y finalmente comunicarle la decisión a los amigos radicales".

El optismismo generalizado en el oficialsimo parece ser regla en estos días, por postura o conveniencia, pero en la Casa Rosada consideran que pueden ganar la presidencial siempre y cuando Vidal no pierda Buenos Aires. Aún así confían en las estrategias de dividir el país en nodos y regiones para que Macri y Pichetto hagan campaña por el interior y cautiven a un electorado que hace pocos meses no quería saber nada con la continuidad de un Gobierno que se perfila para seguir hasta 2023.