05.09.2020 / Argentina y el mundo

BID: por qué la pulseada entre el candidato de Trump y la postura argentina de postergar la elección tiene final abierto

La tensión entre el aspirante del presidente de EEUU para quedarse con el organismo y su virtual competidor de Argentina -el único que seguiría en pie- todavía no está definida. Buenos Aires, México, Chile y Costa Rica pretenden que los comicios se posterguen por la pandemia mientras que Washington tiene el apoyo de 16 aliados, pero la llave la tiene un importante grupo de "indecisos".




El futuro político del Banco Internamericano de Desarrollo (BID), a pesar de que la jugada de Donald Trump por quedarse con el organismo que tradicionalmente no le pertenece parece estar en posición dominante, todavía tiene final abierto. Es en esa situación donde está puesta la expectativa del gobierno argentino, único país que todavía tiene un virtual candidato a conducir el ente internacional pero que a la vez juega junto a sus aliados a postergar la elección por el contexto de la pandemia. 

La llave, tal como consignó a través de un repaso del camino de las negociaciones la agencia de noticias Télam, la tiene un importante grupo de países indecisos o con posturas "mixtas", a sólo una semana de la votación programa pero que todavía podría no realizarse.

Se trata de Canadá, Perú, Uruguay y 16 países europeos, que son considerados hoy como los Gobiernos con posiciones mixtas en cuanto a Mauricio Claver-Carone -el aspirante de Trump- y a la realización o no de las elecciones o que no se proclamaron públicamente.

Esa indecisión o postura mixta es lo que abre el juego a que puedan sumarse a la opción apoyada por Argentina para forzar una postergación y realizar la elección cuando quizás hayan cambiado los aires políticos en Washington

¿Por qué? Es que el único virtual aspirante que todavía está en pie es Gustavo Béliz, actual secretario de Asuntos Estratégicos de Alberto Fernández, luego de la ex presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla haya declinado su postulación. Es que Buenos Aires sabe que Trump podría perder en EEUU contra Joe Biden, candidato demócrata en los comicios nacionales de EEUU, y que éste no sostendría la variante Claver-Carone.
  "Estoy convencida de que llevar a cabo la elección en este momento no ayudará a construir el clima de cooperación necesario para que el BID pueda desplegar todo su potencial y fomentar el diálogo y la convergencia entre las naciones de nuestra región que permitan enfrentar con mayor éxito las complejas tareas que se avecinan", escribió en una carta a su Gobierno, publicada también en su Twitter, esta semana Chinchilla, que así declinó de competir y se sumó a la idea argentina de postergar los comicios para el BID.
  En junio, el Gobierno de Donald Trump sorprendió a muchos aliados y críticos de la región cuando rompió con una tradición de más de 60 años y presentó un candidato propio para esta elección, su actual asesor para América Latina el cubano-estadounidense, Claver-Carone.

Mientras Chinchilla decidió bajarse el jueves, Fernández todavía no oficializó ni bajó la candidatura de Béliz. Tiene hasta el jueves próximo para hacerlo.

Concretamente, todo indica que esa decisión depende de si en el "poroteo" de países consigue los números para postergar la elección programada para el próximo fin de semana, que se realizaría de forma virtual en una Asamblea de Gobernadores, como se llama a los representantes (ministros de Hacienda o presidentes de Bancos Centrales) de cada uno de los 48 Estados miembro.

Como es esperable, Estados Unidos está haciendo los deberes y ataca con un potente lobby. “Argentina conspira para derrotar al candidato de Trump en el BID”, así tituló su editorial el Wall Street Journal. No hay mucho más que decir. 




CÓMO ESTÁN LOS NÚMEROS

Estados Unidos tiene, hace meses, las dos mayorías necesarias para ganar el partido, a modo de metáfora para la elección, pero lo que no tiene garantizado es que se juegue.

Trump y Claver-Carone consiguieron la mayoría absoluta del llamado poder de voto de todos los Estados y la mayoría absoluta de los Estados miembros del continente americano, es decir, 15, en caso de que las elecciones se lleven a cabo. Así, si se juega, ganan.
No obstante, ex presidentes y ex cancilleres, inclusive algunos férreos aliados de Washington, criticaron la decisión de Estados Unidos de presentar un candidato propio para el BID, institución clave para el acceso al financiamiento externo de los países latinoamericanos, sobre todo en los momentos más difíciles, como la actual pandemia y crisis económica mundial. 

Es que la norma tácita es que Europa conduce al Fondo Monetario Internacional (aunque con poder de veto y apoyo automático de los norteamericanos), EEUU se queda con el Banco Mundial y el BID es para América Latina. Si Trump se queda con este último, tiene un virtual pleno.

En este contexto de creciente polarización, Argentina, México, Chile y Costa Rica -con el apoyo de la Unión Europea (UE)- pidieron públicamente una postergación de la elección hasta el año próximo. Eso podría dejar en el camino a la dupla Claver-Carone-Trump, y limpiar el camino para Fernández-Béliz.

Es que de concretarse este pedido, la elección del nuevo titular del BID sería después de las elecciones estadounidenses de noviembre, en las que la reelección de Trump no parece asegurada, según las encuestas.

En agosto, un vocero de la campaña del demócrata Biden envió un guiño al grupo que se opone a la designación de Claver-Carone: "El nominado de Trump para el Banco Interamericano de Desarrollo es como la mayoría de sus nominados: sobreideologizado, subcalificado y en busca de un nuevo trabajo para después de noviembre". 

Hace apenas tres semanas, Estados Unidos ratificó su apoyo mayoritario y firmó junto a 16 países de América Latina y el Caribe un documento público para rechazar una postergación.

Pero Argentina y aliados tienen la opción de que no se juegue: Estados Unidos aún no tiene asegurado el quórum requerido para poder votar.

Es que el reglamento del BID dice que para poder votar debe estar presente la mayoría absoluta del total de gobernadores y, además, eso debe incluir la mayoría absoluta de los Estados del continente americano y representar al menos las tres cuartas partes del poder de voto de toda la institución.

Para poner en claro: EEUU tiene los números para ganar, pero para poder votar deben estar presentes al menos 25 Estados miembro de los cuales al menos 15 deben ser americanos, y ese poroteo todavía lo tiene lejos.

Estados Unidos más los 16 países firmantes de la región del último comunicado suman 17 gobernadores. Es posible que se les unan aliados como Corea del Sur, Reino Unido, Israel y no está claro si Uruguay, un país que apoyó a Claver-Carone pero luego no firmó el rechazo a la postergación de la elección. Incluso no se descartan sorpresas con un eventual apoyo de Costa Rica, tras la salida de Chinchilla.

Pero aún con Uruguay y Costa Rica, Estados Unidos necesitará de la presencia de algunos de los Estados hoy considerados indecisos: Canadá, los países miembros de la UE, Suiza y Perú.

Estos países no solo definirán si Estados Unidos alcanza el quórum de 25 gobernadores, sino también si consigue reunir el de los tres cuartos del poder de voto total del banco.

Actualmente, los países que piden una postergación suman más del 21% de este poder de voto, sin contar a la UE ya que las declaraciones del alto representante para la política exterior del bloque, Josep Borrell, no son consideradas una posición oficial. Este grupo solo necesita el apoyo de algunos países europeos o de Canadá para superar el 25,1% necesario para bloquear la votación.

Aunque convencerlos no será fácil, la mayoría no sostuvo una buena relación con Trump. No obstante, retirarse de una asamblea multilateral (o desconectarse en tiempos de pandemia) para no dar quórum es un gesto político más duro que emitir un voto disidente en una elección ya ganada, especialmente si esto significa herir el ego de un aliado sumamente volátil y en una pulseada en la que ni la UE ni Canadá se juegan sus intereses estratégicos. El republicano no está en sus mejores momentos de cara a los comicios para su reelección, pero tampoco la tiene perdida.