La Iglesia Católica aprovechó el saludo de fin de año para pedir “máximo respeto” a la Constitución Nacional en medio del conflicto entre el Gobierno y la ciudad de Buenos Aires por los fondos de la coparticipación, y solicitó alcanzar los consensos básicos que permitan superar los “problemas urgentes del país” y acabar con las “agresiones”
Bajo el título “2023, un nosotros que nos incluya y hermane a todos”, las autoridades de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina despidieron el 2022 con un texto en el que, entre otras cosas,
sostuvieron que “es imprescindible superar la desmesura que nos lleva a agredir y descalificar a quienes no piensan como nosotros”.
“La crisis que vivimos exige para este nuevo año 2023 no pensar solo en preservar los intereses personales, partidarios y electorales”, añadieron.
En ese sentido, la cúpula eclesiástica pidió para el año siguiente “renovar las actitudes y las disposiciones para la convivencia democrática,
dejando de lado todo lo que acreciente las divisiones, ponga en riesgo la institucionalidad y postergue la discusión de los temas urgentes en relación con la pobreza, la deuda social, la educación y el crecimiento del país”.
Una clara referencia a los cruces entre el Gobierno nacional y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, por los fondos de la coparticipación luego del reciente fallo de la Corte Suprema a favor de la Ciudad que el presidente
Alberto Fernández considera "imposible de cumplir", aunque pretende saldarlo con bonos algo
a lo que Larreta se opone firmemente.
La carta fue firmada por el monseñor
Oscar Ojeda y también por el vicepresidente primero, monseñor
Marcelo Daniel Colombo, arzobispo de Mendoza; el vicepresidente segundo, monseñor
Carlos Alfonso Azpiroz Costa, arzobispo de Bahía Blanca; y el secretario general, monseñor
Alberto Germán Bochatey, obispo auxiliar de La Plata.