El informe del Foro Económico Mundial señaló que la Argentina aparece con un combo de riesgos críticos a corto plazo: insuficiencia de servicios públicos y protección social, desempleo, recesión, desigualdad y polarización social. La caracterización se da mientras el presidente Javier Milei participa del encuentro de Davos con un discurso centrado en el ajuste, la desregulación y el repliegue del Estado.
A contramano del relato oficial que promete estabilidad vía mercado, el documento advierte que el debilitamiento del contrato social y la erosión de la protección estatal figuran entre los principales focos de inestabilidad en países como la Argentina. La lectura del Foro pone el acento en el impacto social de las políticas de ajuste, en un escenario donde la falta de oportunidades laborales y el aumento de la desigualdad profundizan la fragmentación interna.
El diagnóstico argentino se inscribe en un contexto global más amplio que el informe define como un “orden multipolar sin multilateralismo”, atravesado por conflictos geoeconómicos, guerras regionales y un uso cada vez más agresivo de herramientas económicas como sanciones y barreras comerciales. En ese marco, el Foro advierte que los países con estructuras sociales frágiles quedan más expuestos a crisis profundas y prolongadas.
Además, el reporte subraya que los efectos adversos de la inteligencia artificial y la desinformación se consolidan como riesgos de largo plazo, con impacto directo en el empleo, la cohesión social y la calidad democrática. Para la Argentina de Milei, el mensaje que llega desde Davos es claro: en un mundo cada vez más inestable, el desmantelamiento del Estado y la exclusión social aparecen como factores que amplifican, y no atenúan, los riesgos económicos y políticos.