La Secretaría de Finanzas buscará este miércoles renovar vencimientos por $9,4 billones, en una nueva licitación del Tesoro que vuelve a poner en primer plano el delicado equilibrio entre sostener el financiamiento en pesos y evitar un nuevo salto en las tasas de interés. La operación será observada de cerca por el mercado, tanto por el nivel de rollover que logre el Gobierno como por el precio que esté dispuesto a pagar para alcanzarlo.
Se trata de la segunda licitación del año y la última de enero. En la colocación anterior, el Tesoro consiguió renovar el 98% de los vencimientos, equivalente a $9,37 billones, aunque a costa de una suba significativa en las tasas. Ese resultado estuvo condicionado por una plaza bancaria con escasa liquidez y por la volatilidad en el mercado de tasas, en un escenario en el que la caja del Tesoro había quedado prácticamente vacía tras el pago del 9 de enero por US$4.200 millones.
El menú de instrumentos vuelve a mostrar una fuerte dependencia del endeudamiento en pesos, con letras y bonos capitalizables, títulos ajustados por CER y una opción atada al dólar. La estrategia apunta a captar el interés de distintos perfiles de inversores, aunque el margen se achica en un contexto donde la demanda de pesos comienza a ceder por razones estacionales.
“La mirada estará no sólo en el nivel de rollover ante una demanda de pesos que estacionalmente comenzará a ceder, sino también en las tasas convalidadas y en qué tipo de activos son más o menos demandados y en qué tramo”, señalaron desde SBS, en una advertencia que resume las tensiones que atraviesa la política financiera del Gobierno.