31.01.2026 / CONTRA LA REFORMA DEL RÉGIMEN PENAL JUVENIL

La Iglesia rechazó que la baja de la edad de imputabilidad sea la única respuesta frente al delito juvenil

La Conferencia Episcopal Argentina difundió un documento crítico del enfoque punitivo que impulsa el Gobierno en el Régimen Penal Juvenil, a días de que el Congreso debata el proyecto en sesiones extraordinarias.





La Conferencia Episcopal Argentina expresó su rechazo a que la baja de la edad de imputabilidad sea presentada como “única respuesta del Estado frente a situaciones dolorosas que conmueven a la sociedad”, lo hizo a través de un comunicado en el que advirtió que este enfoque reduce el debate a una lógica punitiva y que también señaló que “centrar el debate casi exclusivamente en la pena suele dejar en segundo plano aquello realmente necesario: lo que previene, educa y acompaña”.

El pronunciamiento se conoció en la antesala del debate parlamentario del Régimen Penal Juvenil, que el oficialismo busca reactivar en sesiones extraordinarias con una modificación clave: reducir la edad punible de 14 a 13 años, una iniciativa impulsada por el gobierno de Javier Milei tras una serie de crímenes que volvieron a instalar el tema en la agenda pública.

El texto, firmado por los arzobispos de Mendoza, Córdoba, Jujuy y San Isidro, cuestiona que el eje esté puesto casi exclusivamente en el castigo penal, al tiempo que remarca que una mirada limitada a la edad de los menores desconoce el entramado social que rodea estos hechos.

Desde la Iglesia insistieron en que “una discusión centrada únicamente en la edad de los menores involucrados corre el riesgo de simplificar una realidad mucho más compleja que interpela a la familia, a la escuela, a la comunidad y al Estado”, y retomaron cuestionamientos ya planteados en marzo de 2025 sobre las consecuencias prácticas de una eventual reforma del régimen vigente.

En ese sentido, el documento concluye que “es imprescindible un régimen penal juvenil y adolescente que tenga una mirada humana, integral y abierta a la esperanza” y reafirma una postura basada en la prevención y el acompañamiento al señalar que “la verdadera prevención nace del cuidado compartido: de familias acompañadas, de comunidades comprometidas, de un Estado presente y de una sociedad que no se resigna a perder a sus niños y jóvenes”.