En la plaza local, el S&P Merval se hundió 4,8% hasta los 2.872.456 puntos y, medido en dólares, retrocedió 4,2% hasta las 1.958 unidades. Las mayores bajas se registraron en Grupo Supervielle (-7,5%), Grupo Financiero Galicia (-6,7%) y Loma Negra (-6,6%), reflejando un castigo generalizado a los papeles argentinos. En Wall Street, los ADRs replicaron la tendencia: Supervielle cayó 6,2%, Galicia 6% y BBVA Argentina 6%.
En contraste, los bonos soberanos mostraron leves subas en el mercado local, con alzas de hasta 0,6% lideradas por el Global 2029. Sin embargo, el riesgo país se mantuvo por encima de los 500 puntos básicos, encadenando varias jornadas en ese nivel y dejando en evidencia que la desconfianza estructural no se disipó.
El oficialismo consiguió media sanción para la reforma laboral en el Senado con 42 votos a favor, incorporando el banco de horas, modificaciones en indemnizaciones, la creación del Fondo de Asistencia Laboral y la posibilidad de pagar salarios en moneda extranjera. Aun así, la señal política no logró revertir el clima adverso que dominó la rueda.
Mientras tanto, en la city se extendió la llamada “pax cambiaria”, con mayor oferta que demanda de divisas. La última licitación del Tesoro alcanzó un rollover de 123,39% y consolidó una curva en pesos alineada en el tramo medio, aunque la aceleración inflacionaria volvió a colarse en las expectativas. La tensión entre estabilidad cambiaria y fragilidad financiera marcó otra jornada de contrastes para el modelo libertario.