El bloque Provincias Unidas es el que concentra los votos que el oficialismo necesita para garantizar el quórum en Diputados y avanzar con la reforma laboral, luego de que el Gobierno admitiera que deberá introducir modificaciones al artículo 44 y enfrenta crecientes presiones para introducir cambios más amplios en el texto.
La presidenta de la bancada, la santafesina Gisela Scaglia, marcó distancia del apuro libertario para llevar el tema al recinto y fue tajante sobre la posibilidad de habilitar la sesión esta semana. “Llevarlo así a las apresuradas para que el jueves se sesione, me parece que envuelve una lógica caprichosa y un apuro que no debiera ser tal. No existe esa razón para hacerlo de esa manera”, definió.
Ante la pregunta directa sobre si darán quórum, su respuesta fue categórica: “No”. La definición sorprendió incluso dentro del universo opositor dialoguista, donde Provincias Unidas suele mantener canales abiertos con el oficialismo.
El traspié del Gobierno con el artículo 44, que recorta el salario durante licencias por enfermedad, abrió una instancia de revisión más amplia. Aliados como el PRO, sectores de la UCR y otros bloques ya anticiparon que no acompañarán ese punto, lo que obligó a la Casa Rosada a anticipar su eliminación.
El rechazo al polémico artículo también sumó voces desde las provincias. El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, anticipó que los diputados de Innovación Federal, Independencia y Elijo Catamarca no acompañarán ese punto y reclamó su eliminación. “Tenemos la responsabilidad y obligación de dar garantías y certezas con esta nueva ley y no generar incertidumbre y angustia a los trabajadores”, sostuvo.
Sin embargo, la discusión podría no limitarse a ese artículo. En la oposición buscan revisar el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que propone un esquema para financiar indemnizaciones con aportes administrados por entidades financieras, y también las derogaciones de estatutos especiales, cambios que solo podrían prosperar si Provincias Unidas se alinea con el resto de los bloques críticos.
Con este escenario, el oficialismo enfrenta una negociación más compleja de la prevista: no solo necesita los números para abrir el recinto, sino que deberá definir hasta dónde está dispuesto a ceder en el contenido de una reforma que, tras la media sanción en el Senado.