Desde las 11 de la mañana, el Senado llevó adelante un extenso debate que marcó el cierre del período extraordinario convocado por Javier Milei. El oficialismo buscó sancionar dos iniciativas que forman parte de su hoja de ruta legislativa: la modificación del régimen penal para menores y los cambios en materia laboral. El interbloque peronista anticipó su rechazo a la reforma laboral y cuestionó el tratamiento exprés del nuevo esquema penal juvenil.
En el tramo final del debate, el senador Martín Soria criticó el texto impulsado por el Gobierno. “El oficialismo no permitió analizar ni trabajar el texto, como es debido, de este Régimen Penal. En Diputados hubo 31 expositores de lujo: organismos especializados, psiquiatras, jueces, fiscales de distintas provincias. Todos coincidían en que esa ley de la dictadura era mala, pero este texto que quedó es malo”, advirtió.
Desde el oficialismo defendieron la iniciativa. La legisladora Patricia Bullrich sostuvo: “Hoy el Congreso tiene la oportunidad de terminar con una de las grandes injusticias del sistema penal argentino, que es una ley que viene del dictador Rafael Videla. Una ley que convirtió a cada juez en dueño de la vida de cada uno de los menores que cometían un delito”. En la misma línea, el senador Martín Goerling afirmó que “es una ley del sentido común”, mientras que Carlos Arce adelantó su voto positivo “en honor a las víctimas y sus familiares”.
En paralelo, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, celebró en redes la actividad parlamentaria: “Es la primera vez en la historia argentina que el Senado de la Nación sesiona tres veces en una misma semana. En 2023, último año de la gestión Fernández-Fernández, la Cámara Alta sesionó durante esos 365 días apenas 8 veces”. Afuera del recinto, organizaciones sociales y políticas se concentraron para manifestar su rechazo a las iniciativas, en una jornada atravesada por la tensión y la pulseada política en torno al rumbo que impulsa la Casa Rosada.