15.03.2026 / Precio del petróleo

Filipinas instauró la semana laboral de cuatro días para ahorrar combustible

El gobierno de Filipinas ordenó reducir la jornada laboral de sus funcionarios a cuatro días semanales a partir del 9 de marzo de 2026, en respuesta al encarecimiento del petróleo provocado por el conflicto bélico en Medio Oriente. El país importa la mayor parte de sus combustibles desde la región en guerra y decidió que menos días de traslado equivale a menos energía consumida.



Filipinas importa la mayor parte de su petróleo desde países de Oriente Medio, lo que la convierte en uno de los estados de Asia más expuestos a cualquier perturbación en la cadena de suministro regional. El cierre parcial del Estrecho de Ormuz o el encarecimiento del seguro de los buques que transitan por la zona se traduce directamente en precios más altos en las estaciones de servicio y en las facturas de electricidad de Manila.

El presidente Marcos lo enunció sin rodeos en el discurso que acompañó el decreto: "La guerra en Oriente Medio está fuera de nuestro control. Pero sí tenemos control sobre cómo protegeremos a los filipinos." La medida, establecida mediante el Memorándum Circular 114A, alcanza a todas las oficinas gubernamentales nacionales, regionales y locales, además de universidades y colegios públicos.

Qué cambia y qué no

Además de la reducción de jornada, el gobierno ordenó a todas las agencias estatales bajar su consumo de electricidad y combustible entre un 10 y un 20%, subir los termostatos del aire acondicionado a 24 grados, apagar equipos electrónicos no esenciales y suspender viajes y actividades de formación presencial que puedan realizarse de forma remota. Cada organismo debe nombrar un responsable de eficiencia energética y presentar informes mensuales de consumo.

La reducción de jornada no aplica al personal de emergencias, policía, bomberos ni servicios esenciales. El sector privado, por el momento, no está incluido en la orden, aunque el senador Francis Escudero instó públicamente a las empresas a estudiar jornadas escalonadas o trabajo flexible. Su argumento: según datos de la Agencia Internacional de Cooperación de Japón, los atascos en Metro Manila le cuestan al país aproximadamente 3.500 millones de pesos diarios —unos 51 millones de euros.

Los empresarios pusieron resistencia. Ferdinand Ferrer, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Filipinas, advirtió que para el sector manufacturero reducir los días de trabajo podría comprometer compromisos de producción. La discusión sobre extender la medida al sector privado quedó abierta.

Los antecedentes

La decisión de Marcos no es inédita en la historia filipina. En 1990, durante la Guerra del Golfo, el Departamento de Trabajo y Empleo ya había implementado la semana de cuatro días con el mismo objetivo: amortiguar el impacto de una suba brusca del crudo. Las condiciones que vuelven a activar ese mecanismo son casi idénticas: un conflicto armado en Oriente Medio, precios del petróleo en alza y un archipiélago sin reservas propias.

El debate global que Filipinas resignifica

La irrupción de Filipinas en el mapa de la semana corta de trabajo arroja una luz inesperada sobre un debate que hasta ahora se había desarrollado principalmente en economías desarrolladas. En los pilotos europeos  - Islandia, Reino Unido, Alemania, España- la semana de cuatro días se discutió y piloteó durante años como herramienta de bienestar laboral. En el caso alemán, siete de cada diez empresas participantes en un estudio de 2024 declararon no querer volver a la jornada de cinco días.

Filipinas plantea una pregunta distinta: ¿puede una medida pensada para el bienestar reconvertirse en herramienta de gestión de crisis energética? La respuesta, al menos en el corto plazo, es sí. Pero las condiciones de aplicación son radicalmente distintas: sin negociación sindical, sin período de adaptación y sin evaluación de impacto en la productividad, la semana de cuatro días deja de ser una reforma laboral para convertirse en un ajuste de emergencia.
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