14.05.2026 / ECONOMÍA · ANÁLISIS

Las élites argentinas "extraen valor pero destruyen el futuro": el duro diagnóstico de un informe global

Argentina descendió al puesto 104 de 151 países en el Índice de Calidad de Élites 2026, una clasificación que evalúa hasta qué punto los líderes económicos y políticos crean valor o extraen rentas. El informe, elaborado por la Universidad de St. Gallen y la Foundation for Value Creation, diagnostica un modelo de "estancamiento hegemónico" donde el poder político y económico existe pero no genera desarrollo.



El Elite Quality Index 2026, publicado por investigadores de la Universidad de St. Gallen, reveló que Argentina ocupa la posición 104 de 151 países en una evaluación que compara la calidad de las élites basada en su capacidad para crear valor económico frente a su propensión a extraer rentas.

El informe, que combina indicadores políticos, económicos e institucionales de 151 naciones, muestra que Argentina descendió significativamente respecto a años anteriores y es descrita como un caso de "estancamiento hegemónico": un sistema donde las élites coordinan poder, pero no lo convierten en desarrollo de largo plazo. El indicador muestra una caída muy fuerte: había estado en el puesto #70 en 2024 y #86 en 2025.

Por qué Argentina está en la lista roja

La asimetría que describe el informe es brutal: Argentina tiene capacidad política significativa (puesto 39 en poder político) y capacidad económica (puesto 60), pero un desempeño dramáticamente bajo en generación de valor económico (puesto 128). El documento sostiene que las élites argentinas logran preservar su poder mediante una coordinación tácita entre sectores políticos y económicos, pero esa coordinación se enfoca en defender privilegios existentes, no en expandir la economía productiva.

"Las élites económicas extraen más valor del que su poder justificaría", afirma el reporte. 

Según el reporte, Argentina aparece como uno de los países con peor desempeño de América Latina en materia de “calidad de élites”. El informe ubica al país en el puesto 104 sobre 151 economías evaluadas, muy por detrás de Chile (#37) y Perú (#50), y sostiene que las élites argentinas conservan capacidad de coordinación política y económica pero fracasan sistemáticamente en transformarla en inversión, productividad y crecimiento sostenido.

El pacto invisible: cómo funciona la extracción de valor

Según el informe, Argentina ha desarrollado un modelo tributario que carga los impuestos sobre el consumo y traslada el ajuste a los sectores medios y bajos, mientras que los patrimonios y la renta alta quedan relativamente protegidos. Las élites políticas otorgan rentas y beneficios a coaliciones empresariales asociadas, mientras "externalizan los costos a consumidores y futuras generaciones".

El documento señala que este sistema no es accidental. Es una estructura donde las grandes empresas operan en mercados protegidos con baja competencia real, aceptan impuestos indirectos altos, pero a cambio reciben estabilidad regulatoria y cercanía política. Ejemplos de esto aparecen en sectores como energía, telecomunicaciones y finanzas, donde la concentración económica funciona como mecanismo de estabilidad política.

Las consecuencias: brain drain y destrucción de incentivos

El EQx vincula el modelo de extracción de valor con tres fenómenos que Argentina padece crónicamente: desempleo juvenil, emigración de talento calificado y caída de inversión productiva. Cuando el esfuerzo individual y la inversión productiva tienen retornos inciertos mientras que el acceso privilegiado sigue siendo la vía más segura al éxito, los jóvenes "votan con los pies", según la expresión usada en el reporte.

El informe lo sintetiza así: "cuando el capital destruye valor, el país pierde su futuro". Argentina pierde aproximadamente 150 mil personas anualmente por emigración, una cifra que concentra a profesionales y personas con educación superior. Ese fenómeno no es coyuntural: es consecuencia de un sistema donde la incertidumbre sobre el retorno de la inversión productiva es estructural.

Cómo el gobierno actual no logró cambiar el juego

Según el EQx, la macroeconomía del gobierno de Javier Milei sigue frágil, la inflación continúa, el país carece de bases para capitalización productiva y no se modificó el esquema profundo de incentivos que perpetúa la extracción de valor. En otras palabras, cambiar de gobierno no ha cambiado la estructura profunda de cómo funcionan las élites.

Esto coincide con análisis independientes recientes que muestran cómo Argentina sigue enfrentando desplomes en competitividad global y fragilidad económica estructural.

Qué cambios propone el informe

El Elite Quality Index es un marco de diagnóstico que propone soluciones concretas. El reporte sugiere que Argentina necesita una reforma tributaria que reduzca el peso de impuestos al consumo e incremente la tributación sobre renta y patrimonio.

El documento reconoce que estas reformas son estructurales y que requieren una voluntad política que modifique el balance de poder entre élites productivas y élites extractivas. Dicho de otra forma: requiere que las élites privilegiadas acepten perder privilegios.

¿Qué es exactamente el Elite Quality Index?

Es una medición comparativa que califica a 151 países según la propensión de sus élites a crear valor o extraer rentas. No mide a los individuos que integran las élites, sino el resultado agregado de sus modelos de negocio y políticas públicas reflejado en datos macroeconómicos (inversión, productividad, distribución del ingreso, innovación).

¿Por qué Argentina cayó tanto en el ranking?

Según el informe, Argentina descende porque el patrón de coordinación entre élites se enfoca en preservar privilegios existentes sin expandir la base productiva. El poder político y económico existe, pero no se traduce en crecimiento, empleo o inversión. Es un sistema que logra coordinarse para mantener la estabilidad del status quo, pero no para generar valor compartido.

¿Puede Argentina mejorar su posición en futuros informes?

El informe sugiere que sí, pero requiere cambios estructurales: reforma tributaria que reparta más equitativamente la carga fiscal, reducción de discrecionalidad estatal que favorece élites selectas, mayor competencia en sectores protegidos y alineación de incentivos hacia inversión productiva frente a especulación. Esos cambios enfrentan resistencia política porque desafían el statu quo que beneficia a las élites actuales.