El presidente serbio Aleksandar Vučić confirmó que su país adquirió misiles aire-superficie CM-400AKG de fabricación china, convirtiéndose en el primer operador europeo de ese sistema de armas. Las imágenes de los misiles montados en cazas MiG-29 de la fuerza aérea serbia habían circulado días antes en redes sociales, y Vučić optó por confirmar la compra en una transmisión en vivo por la televisión estatal. La adquisición no es un episodio aislado:
según datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI),
el 61% de las importaciones de armamento de Serbia entre 2021 y 2025 provino de China, lo que convierte a Beijing en el principal proveedor militar de un candidato oficial a la Unión Europea.
El misil que nadie esperaba en Europa
El CM-400AKG es un misil balístico aire-superficie supersónico fabricado por China Aerospace Science and Industry Corporation. Puede transportar una ojiva de fragmentación de 150 kilogramos o una ojiva perforante de 200 kilogramos, y tiene un alcance de hasta 400 kilómetros. Con una velocidad de entre Mach 5,5 y 5,7, los MiG-29 serbios equipados con este sistema se convierten en los primeros cazas hipersónicos de ataque de Europa, por delante de los Rafale franceses, que aún esperan el desarrollo de sus propios misiles hipersónicos.
El misil tuvo su primer uso en combate durante el conflicto entre India y Pakistán en 2025, cuando la fuerza aérea pakistaní lo empleó para atacar un sistema de defensa antiaérea S-400 indio. Esa actuación fue observada con atención por ejércitos de todo el mundo: el misil demostró capacidad para penetrar uno de los sistemas de defensa más sofisticados del mercado. El dato no es menor para Serbia, cuyo entorno regional incluye vecinos que integran la OTAN y que operan sistemas de ese tipo.
La lógica de Vučić: neutralidad armada
Serbia aspira a equilibrar su asociación con la OTAN y sus ambiciones de ingresar a la Unión Europea con su alianza histórica -religiosa, étnica y política - con Rusia, y sus vínculos estratégicos con China, un importante inversor. Esa ecuación define hace años la política exterior de Belgrado y la compra de los CM-400AKG es su expresión más reciente.
En los últimos años, Serbia adquirió el sistema de defensa superficie-aire FK-3 y drones de combate CH-92A de China, al tiempo que firmó contratos para 12 cazas Rafale de la francesa Dassault, además de helicópteros y aviones de transporte de Airbus. La diversificación es deliberada: Belgrado compra en todas las ventanillas disponibles, sin comprometerse con ninguna.
China como proveedor dominante
Según el último informe del SIPRI,
Serbia ocupa el puesto 37 entre los mayores importadores de armamento del mundo en el período 2021-2025. El 61% de sus importaciones proviene de China, el 12% de Francia y el 7% de Rusia. Serbia supera en volumen de importaciones de sistemas complejos a miembros de la UE en la región, como Croacia y Bulgaria, y en el período 2020-2024 su presupuesto militar real fue aproximadamente seis veces mayor que el de Albania, el segundo mayor gasto en los Balcanes Occidentales.
Funcionarios occidentales advierten en privado que los sistemas de defensa aérea y los drones de origen chino generan problemas de interoperabilidad y riesgos de seguridad, especialmente si Serbia profundiza su cooperación con socios de la OTAN en misiones de gestión de crisis. También señalan riesgos de inteligencia y dependencia estructural de largo plazo respecto de mantenimiento, software y cadenas de suministro no occidentales.
La reacción regional y el contexto balcánico
Croacia, miembro de la UE y la OTAN, y enemiga de Serbia durante las guerras de los años noventa, calificó la compra de misiles como una amenaza a la estabilidad regional, un intento de alterar el equilibrio militar y una señal de alarma que trasladó a sus aliados de la Alianza Atlántica. La tensión entre Belgrado y Zagreb tiene capas históricas que el rearme serbio reactiva cada vez que se produce una adquisición de este calibre.
El contexto inmediato que Vučić utilizó para justificar su programa de rearme fue la operación estadounidense en Venezuela de enero de 2026. Tras el arresto y extradición de Nicolás Maduro, el presidente serbio convocó una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad Nacional y declaró ante la nación que "el viejo orden mundial se está derrumbando" y que las relaciones internacionales ya se rigen por "la ley de la fuerza". Ese discurso fue el marco político en el que anunció una expansión masiva del presupuesto de defensa y la reinstauración del servicio militar obligatorio.
Un candidato a la UE con arsenal chino
Para los responsables de política en Bruselas y Washington, el perfil armamentístico de Serbia representa un dilema incómodo. Belgrado sigue siendo central para cualquier arquitectura de estabilidad duradera en los Balcanes Occidentales. Al mismo tiempo, el profundo vínculo defensivo con China, y la dependencia residual de Rusia, resulta difícil de conciliar con la postura de seguridad adoptada por la UE desde 2022.
El 13 de enero de 2026, Vučić rechazó reunirse con una delegación de la UE en visita oficial y calificó públicamente a sus integrantes de "enemigos de Serbia". Ningún representante oficial serbio asistió a la Cumbre UE-Balcanes Occidentales de 2025, la primera ausencia en la historia de ese foro. La pregunta que ese historial deja abierta es si el proceso de adhesión a la UE puede avanzar cuando el candidato construye, a ritmo acelerado, una de las fuerzas armadas más equipadas con tecnología china de todo el continente.