Los ADRs argentinos registran caídas de hasta 3,1%, encabezadas por YPF, Central Puerto y Loma Negra, en línea con el retroceso del S&P Merval, que arranca abril en terreno negativo. La tendencia refleja la cautela de los inversores frente a un contexto internacional volátil, marcado por la guerra en Medio Oriente y sus efectos sobre los mercados emergentes.
En contrapartida, los bonos en dólares logran avanzar hasta 1,2%, liderados por el Global 2041, en sintonía con un leve mejor clima externo. El riesgo país, medido por J.P. Morgan, se ubica en torno a los 602 puntos básicos, mostrando una baja respecto a los picos recientes, aunque aún en niveles elevados que reflejan la desconfianza estructural sobre la economía argentina.
Durante marzo, los activos financieros habían sufrido el impacto de la escalada bélica y las expectativas de suba de tasas en Estados Unidos. Sin embargo, recientes declaraciones de Donald Trump sobre posibles negociaciones con Irán aportan cierto alivio y alimentan expectativas de distensión en el corto plazo.
Aun así, el comportamiento dispar entre bonos y acciones deja en evidencia las tensiones del esquema económico actual: mientras el Gobierno busca sostener la estabilidad financiera, el mercado accionario acusa el impacto de un modelo que todavía no logra consolidar confianza ni generar perspectivas claras de crecimiento.