Sanae Takaichi, de 64 años, baterista de heavy metal y exfuncionaria del gobierno de Shinzo Abe, se convirtió en octubre de 2025 en la primera mujer en encabezar un gobierno en la historia de Japón. En febrero de 2026, convocó elecciones anticipadas y su partido obtuvo más de 310 de los 465 escaños de la cámara baja del parlamento, la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que un solo partido consigue una mayoría de dos tercios.
El resultado le otorga un mandato político sin precedentes en décadas para ejecutar su agenda reformista.
El gobierno tiene margen suficiente para aprobar sus proyectos de rearme, restricción migratoria y ajuste fiscal.
Su administración pretende revisar en 2026 los tres documentos de seguridad fundamentales de Japón, acelerar las reformas del sistema de defensa, ampliar la I+D de equipos de defensa, flexibilizar las normas de exportación y alcanzar el objetivo de aumentar el gasto de defensa al 2% del PIB. La meta, que el gobierno anterior fijaba para 2027, fue adelantada a este año.
La crisis con China
Las fricciones con Beijing comenzaron semanas después de que Takaichi asumiera el cargo, cuando declaró ante el parlamento que un bloqueo chino de Taiwán podría constituir una situación que habilite la acción de las Fuerzas de Autodefensa japonesas bajo las leyes de seguridad de 2015. China respondió cancelando vuelos, restringiendo las importaciones de mariscos japoneses y reforzando las patrullas militares. El principal diplomático chino, Wang Yi, acusó al gobierno japonés de querer "revivir el militarismo" durante la Conferencia de Seguridad de Múnich.
La estrategia de seguridad de Japón también apunta a fortalecer la coordinación de la primera cadena de islas con Estados Unidos y expandir la cooperación en seguridad con Corea del Sur. El ministerio de Defensa japonés anunció el próximo despliegue de misiles en la isla de Yonaguni, situada a unos cien kilómetros de Taiwán.
Un perfil político que rompe la tradición
Takaichi creció en Nara, cerca de Osaka, y su llegada a la cima de la política japonesa culminó un ascenso notable, de presentadora de televisión a abanderada de los ideales tradicionales y nacionalistas.
Es considerada una protegida del asesinado exprimer ministro Shinzo Abe y comparte con él la posición de revisar la constitución pacifista de 1947, redactada bajo la ocupación estadounidense. Según las encuestas, el índice de aprobación del gabinete se mantiene elevado, en torno al 60 y 70%, con respaldo especialmente alto entre votantes jóvenes.
La primera ministra confía en visitar EE.UU. antes del viaje de Trump a China previsto para abril, con el fin de reafirmar la solidaridad entre Japón y Estados Unidos. En ese marco, Japón busca también consolidar sus lazos con Corea del Sur, en un proceso de acercamiento bilateral que tiene en Takaichi a una figura a la vez admirada y controversial.