Tres cascos azules indonesios murieron en el sur del Líbano en menos de 24 horas a fines de marzo, en dos incidentes separados cuya autoría no ha sido determinada. Las Fuerzas de Defensa de Israel concluyeron una investigación interna y descartaron cualquier implicación de sus tropas. El representante israelí ante la ONU, Danny Danon, atribuyó los ataques a Hezbolá. La portavoz de la FINUL, Kandice Ardiel, describió la situación como "extremadamente volátil, extremadamente peligrosa", con combates intensos audibles desde la sede de la misión en Naqura.
El viernes 2 de abril, otras tres personas vinculadas a la misión resultaron heridas en una nueva explosión dentro de una posición de la ONU. El Ministerio de Salud libanés registró 1.247 muertos y 3.680 heridos desde que Israel intensificó su ofensiva el 2 de marzo. La FINUL opera en ese territorio con mandato de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad, aprobada en 2006 para garantizar el cese de hostilidades y el despliegue del ejército libanés en el sur. Ninguna de las partes cumple esa resolución.
El fin anunciado de la FINUL
El Consejo de Seguridad de la ONU prorrogó en agosto de 2025 la misión de cascos azules en el sur del Líbano solo hasta finales de 2026, cuando comenzará su retirada, a pesar de la inestabilidad en la zona. Fuentes del Consejo de Seguridad indicaron que fue la insistencia de Estados Unidos la que llevó a poner fin a esta misión, establecida con distintos nombres desde 1978, lo que la convertía en una de las más longevas del sistema ONU.
Israel acusó históricamente a la FINUL de ser demasiado condescendiente con Hezbolá. Estados Unidos presionó para limitar la prórroga incluso al 31 de agosto de 2026, pero Francia y otros miembros del Consejo lograron extenderla cuatro meses más.
El debate estructural sobre las misiones de paz
Los incidentes en Líbano reactivan un debate que viene de décadas: para qué sirve una fuerza de paz que no puede intervenir cuando una de las partes en conflicto la ignora o la ataca. El futuro de las misiones de mantenimiento de la paz de la ONU pasa, de manera obligatoria, por una renovación en aspectos tanto técnicos como humanos, pero la reforma implica una revisión de su esencia, que, cimentada en el Consejo de Seguridad, encuentra en su propio origen el freno para su progreso. Los cinco miembros permanentes con derecho a veto son las mismas potencias que determinan si sus propios aliados deben ser sometidos a las resoluciones que firman.
El enviado especial de la ONU para el Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaer, advirtió que el impacto humanitario en el sur del país ha alcanzado niveles devastadores y que "cuanto más tiempo pase, más difícil será volver atrás", mientras calificó de "desalentadora" la perspectiva de un acuerdo negociado. Euronews Indonesia, que aportó a los tres cascos azules muertos, exigió una investigación "rápida, exhaustiva y transparente" y convocó una reunión urgente del Consejo de Seguridad, que sesionó sin producir ninguna resolución vinculante.