09.04.2026 / DECLARACIONES

La escribana de Adorni confirmó el estancamiento del mercado inmobiliario: “No hay gran cosa”

Adriana Nechevenko, quien intervino en las operaciones del jefe de Gabinete, habló sobre las transacciones investigadas por la Justicia y dejó definiciones sobre el contexto actual del sector, en medio de la causa por presunto enriquecimiento ilícito.





En medio del escándalo por las propiedades del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, la escribana que firmó las escrituras de su departamento en Caballito y su casa en el country Indio Cuá de Exaltación de la Cruz, dejó entrever al aire que el mercado inmobiliario en la era Milei está paralizado.

“Hay épocas y épocas”, deslizó, para luego afirmar que “en este momento no hay gran cosa”, en respuesta a la pregunta de la entrevistadora sobre si en el actual contexto son habituales las operaciones de esa índole.

En ese marco, Nechevenko confirmó que intervino en las tres operaciones bajo investigación y sostuvo que no solicitó información sobre el origen de los fondos. “No estoy obligada a pedir el origen del dinero”, aseguró, y remarcó que conoce al funcionario desde hace más de dos décadas: “Para mí es Manu”.

Sobre los mecanismos utilizados, explicó que la compra del departamento de Caballito se realizó mediante una hipoteca sobre saldo de precio y no en cuotas mensuales. “Nunca hubo cuotas, tiene un plazo de pago que es un año desde el momento en que se firmó para pagar todo junto”, detalló.

En relación a la casa en Exaltación de la Cruz, indicó que fue abonada mediante transferencias y con financiamiento entre privados, algunas sin interés, y reveló su propio rol en la operatoria: “Tengo clientes y acerqué a las partes”, dijo sobre el vínculo con las prestamistas. Aun así, defendió las condiciones de las operaciones al sostener que no le resultaron irregulares: “Si a mí una operación me resulta sospechosa, no la hago”.

DECLARACIÓN

La escribana volvió a presentarse en Comodoro Py este jueves para ampliar su testimonio ante el fiscal Gerardo Pollicita y, al salir del juzgado, insistió en la legalidad de su intervención: “Estoy tranquila con mi trabajo”, afirmó.