En medio del escándalo por las propiedades del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, la escribana que firmó las escrituras de su departamento en Caballito y su casa en el country Indio Cuá de Exaltación de la Cruz,
dejó entrever al aire que el mercado inmobiliario en la era Milei está paralizado.
“Hay épocas y épocas”, deslizó, para luego afirmar que “en este momento no hay gran cosa”, en respuesta a la pregunta de la entrevistadora sobre si en el actual contexto son habituales las operaciones de esa índole.
En ese marco, Nechevenko confirmó que intervino en las tres operaciones bajo investigación y sostuvo que no solicitó información sobre el origen de los fondos. “No estoy obligada a pedir el origen del dinero”, aseguró, y remarcó que conoce al funcionario desde hace más de dos décadas: “Para mí es Manu”.
Sobre los mecanismos utilizados, explicó que la compra del departamento de Caballito se realizó mediante una hipoteca sobre saldo de precio y no en cuotas mensuales. “Nunca hubo cuotas, tiene un plazo de pago que es un año desde el momento en que se firmó para pagar todo junto”, detalló.
En relación a la casa en Exaltación de la Cruz, indicó que fue abonada mediante transferencias y con financiamiento entre privados, algunas sin interés, y reveló su propio rol en la operatoria: “Tengo clientes y acerqué a las partes”, dijo sobre el vínculo con las prestamistas. Aun así, defendió las condiciones de las operaciones al sostener que no le resultaron irregulares: “Si a mí una operación me resulta sospechosa, no la hago”.
DECLARACIÓN
La escribana volvió a presentarse en Comodoro Py este jueves para ampliar su testimonio ante el fiscal Gerardo Pollicita y, al salir del juzgado, insistió en la legalidad de su intervención: “Estoy tranquila con mi trabajo”, afirmó.