El Banco Central introdujo una serie de cambios que dan lugar a una
mayor flexibilización, a casi un año de la eliminación del cepo cambiario por impulso del Gobierno nacional. Las nuevas medidas reducen restricciones para personas humanas y empresas en un contexto de relativa calma del dólar y con el objetivo de facilitar operaciones y financiamiento, aunque se sostendrían ciertos controles para evitar distorsiones en el mercado.
Entre las principales modificaciones para
individuos, el organismo
eliminó la obligación de liquidar divisas provenientes de exportaciones de bienes, aunque se mantiene su ingresoy quitó el tope de USD 50 para retirar efectivo en el exterior con tarjeta. La medida busca simplificar operaciones y dar mayor margen a consumos y movimientos fuera del país.
Hasta el momento, los retiros de efectivo en el exterior estaban limitados a USD 50 por operación, con un tope de USD 200 en países no limítrofes, y se realizaban como adelantos con tarjetas de crédito o compra emitidas en la Argentina, es decir, mediante extracciones de dinero en cajeros automáticos del exterior utilizando el límite disponible de cada tarjeta.
En el caso de las
empresas, el paquete incluyó una
extensión de plazos para el ingreso de divisas por exportaciones y una flexibilización en el pago de deudas corporativas. También se habilitó la
cancelación anticipada de Obligaciones Negociables y se ampliaron herramientas para acceder a financiamiento en distintas monedas
El BCRA avanzó además en la normalización de la deuda intrafirma, al permitir el acceso al mercado oficial bajo condiciones de refinanciación que incluyen plazos más largos y períodos de gracia. Sin embargo, incorporó una
nueva restricción para quienes transfieran dólares al exterior: desde ahora, no se podrá operar con títulos valores con liquidación en moneda extranjera durante los 90 días posteriores, una decisión orientada a limitar arbitrajes entre distintos segmentos del mercado.