13.04.2026 / DOLARES

Los dólares del colchón no aparecen y el plan oficial muestra límites en la economía real

Aunque el Gobierno buscó reactivar la confianza con la llamada Ley de Inocencia Fiscal, los depósitos en dólares comenzaron a perder impulso y dejaron al descubierto las dificultades para atraer divisas al sistema. Lejos del efecto esperado, los datos del primer trimestre evidenciaron un comportamiento más moderado y reavivaron dudas sobre la eficacia de la medida.





Desde la reglamentación del régimen en febrero, los depósitos en moneda extranjera crecieron alrededor de u$s902 millones. Sin embargo, buena parte de ese incremento respondió a un factor puntual: el pago de la segunda cuota del Bopreal a comienzos de marzo. Al descontar ese efecto, el crecimiento real resultó mucho más acotado, con subas marginales en las últimas semanas.

De acuerdo a una nota de Ámbito, distintas consultoras privadas advirtieron incluso una desaceleración en el ritmo mensual. Algunas estimaciones señalaron que en el último mes el aumento fue de apenas u$s45 millones, lo que puso en cuestión la capacidad del esquema para captar los llamados “dólares del colchón” que el oficialismo pretendía volcar a la economía formal.

El régimen impulsado por ARCA introdujo una simplificación tributaria y eliminó la obligación de justificar el origen de los fondos en ciertos casos. No obstante, la ausencia de incentivos económicos concretos y la falta de garantías jurídicas plenas aparecieron como frenos para los potenciales adherentes, en un contexto donde la desconfianza sigue pesando.

"A priori como no es un blanqueo que permite 'blindar' jurídicamente al que exterioriza dólares en el colchón y tampoco tiene un beneficio relevante desde lo fiscal (como si blanqueo 2024), no veo que pueda subir muy fuerte el nivel de depósitos. Además, el blanqueo fue muy reciente: el que estaba en condiciones de exteriorizar lo hizo ahí y veo que tiene poco margen", señaló Amílcar Collante. En la misma línea, el tributarista Daniel Dubin explicó que muchos contribuyentes aún evalúan los riesgos de adherir ante la incertidumbre normativa. Así, el sistema financiero empieza a reflejar un equilibrio entre pesos y dólares más vinculado a la cobertura que a una verdadera dolarización.