25.04.2026 / Inteligencia artificial y poder

El polémico manifiesto de Palantir y Peter Thiel: contra la “inclusividad” y a favor de la IA militar

La empresa tecnológica lanzó un documento que cuestiona la cultura de Silicon Valley, reivindica el uso militar de la IA y expone una visión que genera alarma por su impacto en derechos, democracia y control social.



La empresa Palantir Technologies volvió al centro de la escena global tras la publicación de un manifiesto que sacudió el debate sobre el rumbo de la inteligencia artificial. En el documento, la compañía no solo defiende su rol en el desarrollo de tecnologías para defensa, sino que también cuestiona abiertamente valores predominantes en la industria tecnológica, como la diversidad y la inclusión.

El texto marca una ruptura con el discurso dominante de Silicon Valley. Mientras muchas empresas del sector enfatizan la necesidad de regular la IA y minimizar sus riesgos, Palantir sostiene que el desarrollo tecnológico - incluso en el ámbito militar - no solo es inevitable, sino necesario. En esa línea, reivindica la colaboración entre empresas privadas y Estados para fortalecer capacidades de defensa en un mundo que describe como cada vez más inestable.

La postura no es menor si se considera el rol histórico de la compañía. Fundada por Peter Thiel, Palantir construyó su crecimiento en contratos con agencias de inteligencia, fuerzas armadas y organismos de seguridad. Sus sistemas permiten procesar enormes volúmenes de datos y tomar decisiones estratégicas en tiempo real, lo que la convierte en un actor clave en el nuevo escenario de guerra digital.

El manifiesto, sin embargo, va más allá de lo tecnológico. En sus planteos, la empresa critica lo que considera una “ortodoxia ideológica” dentro del sector tech, sugiriendo que ciertas agendas - como la inclusión o la ética aplicada a la IA - pueden limitar la innovación o debilitar la competitividad frente a potencias rivales. Este enfoque encendió alarmas entre especialistas, que advierten sobre el riesgo de desregular el desarrollo de herramientas con enorme capacidad de vigilancia y control.

Las críticas no tardaron en aparecer. Organizaciones de derechos civiles y analistas tecnológicos señalaron que este tipo de posicionamientos puede legitimar el uso de inteligencia artificial en contextos sensibles sin suficientes garantías democráticas. La combinación de datos masivos, algoritmos opacos y aplicaciones militares abre interrogantes sobre privacidad, persecución política y concentración de poder.

El documento también reaviva una discusión más amplia: quién define los límites de la inteligencia artificial. En un contexto donde los Estados dependen cada vez más de empresas privadas para desarrollar tecnología estratégica, el peso de compañías como Palantir crece al punto de influir no solo en políticas públicas, sino en la propia arquitectura del poder global.

En paralelo, el mercado parece ignorar estas tensiones. La empresa atraviesa un fuerte crecimiento impulsado por la demanda de soluciones basadas en IA, especialmente en sectores vinculados a defensa y seguridad. Esa expansión económica convive con un aumento de las controversias sobre su impacto social y político.

El manifiesto de Palantir no es solo una declaración empresarial: es una señal de hacia dónde puede dirigirse una parte del desarrollo tecnológico global. Un escenario en el que la inteligencia artificial deja de ser una herramienta neutral para convertirse en un instrumento explícito de poder, con implicancias que van mucho más allá de la innovación.