Las cámaras empresarias del transporte automotor de pasajeros afirmaron que
la frecuencia de colectivos “va a ir mejorando” en los próximos días luego de la reunión que mantuvieron con la Secretaría de Transporte, en la que el Gobierno se comprometió a cancelar parte de la deuda en subsidios acumulada en medio de la crisis que afecta al servicio en el AMBA.
El encuentro, encabezado por el secretario Mariano Plencovich, se desarrolló en un contexto de fuerte deterioro en las prestaciones, con líneas que redujeron recorridos y tiempos de espera ante el atraso en los pagos y la suba de costos, especialmente del gasoil. Desde el sector, calificaron la reunión como “positiva”, aunque evitaron dar precisiones concretas sobre la normalización.
“La frecuencia de colectivos va a ir mejorando. Es difícil dar números todavía, cada empresa es un mundo. Pero como va a entrar una parte importante de la deuda la frecuencia va a tender a mejorar”, sostuvo Luciano Fusaro, representante de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA).
El dirigente también remarcó que el esquema tarifario sigue fragmentado: mientras desde este viernes rigen aumentos en líneas de jurisdicción porteña y bonaerense, el Gobierno nacional aún no definió si avanzará con una actualización en las líneas bajo su órbita, una discusión que quedará abierta para la próxima semana.
En ese marco, las partes acordaron conformar una mesa técnica para revisar el esquema de costos y analizar mecanismos de actualización que contemplen el impacto del combustible, uno de los principales reclamos de las empresas, que venían advirtiendo sobre la inviabilidad de sostener el servicio sin ajustes.
El conflicto se arrastra desde comienzos de abril, cuando las cámaras denunciaron una deuda estatal que supera los $128.000 millones y alertaron que la situación era “insostenible”, lo que derivó en recortes de hasta el 20% en algunas líneas y en la declaración de emergencia del sector.
Aunque el giro parcial de fondos abre una tregua, desde el sector dejaron en claro que la continuidad y calidad del servicio dependerán de que se sostengan los pagos y se definan nuevas condiciones tarifarias en un escenario donde el sistema sigue bajo presión.