29.05.2026 / Entrevista PA

Facundo Cruz: "los jóvenes argentinos no rechazan la política, pero la ven con distancia e indiferencia"

Facundo Cruz es doctor en Ciencia Política y coordinador general del Observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires. En esta entrevista analiza los resultados de un estudio nacional sobre cómo perciben la política los jóvenes argentinos de 16 a 19 años.




Facundo Cruz es licenciado en Ciencia Política por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), magíster en Análisis, Derecho y Gestión Electoral por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y doctor en Ciencia Política también por UNSAM. Actualmente es coordinador general del Observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires. Su especialidad es el análisis de elecciones, sistemas de partidos políticos y procesos de democratización en América Latina.

En esta entrevista con Política Argentina, Cruz presenta los resultados de un estudio nacional realizado por el Observatorio Pulsar y la Asociación Conciencia sobre las percepciones políticas de jóvenes argentinos de 16 a 19 años. El trabajo, que encuestó a cientos de estudiantes en sus últimos años de secundaria, revela que el capital cultural - definido por el nivel educativo de los padres y el acceso a libros - influye directamente en la mirada de los encuestados sobre la democracia.

¿Que interrogantes buscaba responder este estudio nacional sobre la juventud argentina?

Es el primer estudio que hicimos junto a la Asociación Conciencia, desde el Observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires. Empezamos el año pasado a pensar un proyecto más integral sobre participación política y lo que terminamos haciendo fue ampliarlo para capturar percepciones de los jóvenes escolarizados en la Argentina. Esto es, de 16 a 18 años, justo cuando estaban terminando la secundaria, empezando su proceso de socialización política. Queríamos ver qué piensan de la política en general, de la participación y, sobre todo del régimen político democrático. Y quisimos hacer doble clic sobre la intención de ir a votar, el deseo de participar activamente y cómo están viendo la política y la economía general del país.

¿Cuál fue el hallazgo más importante del estudio?

Creo que hay tres principales. El primer punto es que los jóvenes argentinos no rechazan la política, sino que la ven con cierta distancia y tal vez un poco de indiferencia. Entienden que la política no les está hablando en el lenguaje que esperan. No les proponen lo que están buscando y sobre todo hablan de temas en los que no ven que haya un interés. El principal dato que nos dice esto es que dos tercios de los consultados no tienen interés en la política y solamente un tercio manifiesta interés. Esto contrasta con otro estudio que tenemos en Pulsar, que es de creencias sociales, donde hemos visto que en los últimos tres años el interés por la política en la población general, esto es de 18 a 70 años, subió hasta un 55% de los argentinos. Entonces, los jóvenes acá muestran algo distinto a lo que muestra la población en general y es esta distancia de la política.



¿El segundo hallazgo?

Encontramos que, mayoritariamente, los jóvenes prefieren el régimen democrático. Un 54% dice que prefiere vivir en una democracia, lo cual eso abre una segunda pregunta que es: ¿qué pasa con la otra mitad? Porque estamos hablando casi de la mitad de los jóvenes. Esa otra mitad se reparte en una parte que podría tolerar un régimen autoritario, un segmento más chico que le resulta indiferente si vive en una democracia o en una no-democracia, y en torno al 20% que te dice no sabe, no contesta. Esto último es indecisión.

¿A qué atribuyen eso?

Acá es donde está el punto importante. A medida que vas subiendo en el nivel educativo de los padres, incluso en el nivel socioeconómico en el hogar, lo que va cambiando es justamente esta porción de indecisos. Nos encontramos, en los niveles formativos más bajos de los padres o en los niveles socioeconómicos más bajos, cierta permeabilidad a un autoritarismo popular. Entonces no crecen quienes prefieren un régimen autoritario a quienes les resulta indiferente. Pero sí es más alta la proporción de jóvenes que está indeciso o indefinido respecto de si aceptar una democracia o valorar una democracia o no. Y a medida que va subiendo en el nivel económico y en el nivel educativo de los padres, la preferencia por la democracia se vuelve mucho más fuerte y se acerca al 70%, que son los valores generales que nos muestra también el estudio de creencias sociales que tenemos en Pulsar.

Mencionaste un tercer hallazgo.

El tercer punto es que, cuando les preguntamos en términos del involucramiento político, el compromiso cívico, tres cuartos de los consultados te dicen que, cuando les toque ir a votar, van a ir a hacerlo. Ahora, la siguiente pregunta del cuestionario era, “bueno, si ya tuviste la oportunidad de ir a votar, ¿fuiste a hacerlo?” Y ahí un 20% nos dijo que todavía no tuvo la oportunidad de ir a votar, que no le correspondía. Y el 80% restante se repartió entre la mitad que dijo que sí y la mitad que dijo que no fue a votar. Entonces acá hay como un contraste entre el compromiso cívico que manifiestan en la oralidad, pero después en la práctica no se lleva a cabo. Y acá es donde está el punto interesante. Hay una diferencia entre los que tienen 16 y 17 años y quienes tienen 18. Entre los 16 y 17 años existe el voto joven en la Argentina, que es voluntario. La mitad de estos dos subsegmentos dijo que no fue a votar. Y entre quienes tienen 18 años, tres cuartos dijo que sí fue a votar. Entonces acá hay una diferencia importante en términos de las reglas electorales en Argentina. Y quienes tienen voto voluntario, por lo menos en el segmento de jóvenes, cuando tienen la oportunidad de votar no necesariamente lo hacen, pero quienes tienen la obligación de hacerlo, sí van a hacerlo.

Mencionan también un porcentaje de jóvenes que preferirían vivir en otro país. ¿Qué factores pesan en esa respuesta?

Ahí no encontramos algo que sea explicativo o representativo de aquellos que piensan que la salida es ese Ezeiza. Lo que encontramos es que, en términos generales, hay una porción que apuesta tanto por irse o por quedarse a Argentina y una parte que tampoco lo tiene definido todavía. El estudio nos muestra en cierta medida que no hay una predilección por dejar la Argentina, sino por tener eventualmente alguna experiencia de convivencia, de práctica profesional o de aventura fuera del país. Y eso lo conectamos también con una serie de preguntas en donde indagamos sobre la valoración general del país y de su familia en términos económicos. Y acá aparece algo que es bastante consistente con el grueso de los estudios de opinión pública de las consultoras privadas. Hay una imagen más pesimista sobre la Argentina que la que se tiene sobre el entorno familiar en términos económicos. Más del 70% de los jóvenes ve bien su economía familiar, pero menos del 50% ve bien la economía del país. Entonces, esto también ayuda un poco a explicar por qué no hay un deseo, una predilección masiva por emigrar en búsqueda de nuevas oportunidades, porque acá no las encuentran, sino simplemente por tener una vivencia más en un momento de vuelta en donde están empezando a salir hacia el mundo profesional y a socializarse políticamente.

En este contexto, ¿qué hacer?

Creo que hay algo transversal al estudio y tiene que ver con esta distancia que ven los jóvenes sobre la política. Lo ven como algo ajeno, de adultos, algo que no quieren todavía tocar o acercarse. Y hay una pregunta en el estudio donde les consultamos si en el último año habían compartido un posteo de algún candidato de algún partido político, si seguían candidatos o partidos políticos en redes sociales, si firmaban petitorios y si iban a marchas. Menos de un tercio nos dijo que sigue a dirigentes políticos y a partidos políticos en sus redes sociales y en torno al 10%, un poco menos, comparte un posteo, va a una marcha o firma un petitorio. Entonces el nivel de acción es mayor en este sentido, pero el segmento de jóvenes que lo hace es mucho menor. Lo que nos está mostrando es que esta lejanía de la política está generando una distancia y no está logrando contentar a los jóvenes. La política tiene que recuperar un poco ese amor y esa pasión que siempre tuvo en la conexión con el ciudadano argentino de pie. Generar un poco ese interés, recuperarlo, atraerlo y ofrecerle propuestas, ideas y sobre todo un contenido que les atraiga y que los mantenga conectados con la participación política. Porque a la larga estamos hablando de los jóvenes que están iniciando su proceso de socialización política y que van a comenzar a votar obligatoriamente y además entrar en el mundo profesional y desarrollarse con sus propias habilidades en un sistema como el argentino. Entonces, en este sentido, creo que el hacer empieza con el primer paso, con interpelar de una mejor manera para este segmento de jóvenes que en el futuro van a ser los adultos de la Argentina.