Un informe elaborado por la
Fundación Encuentro destacó que
el gasoducto que hoy lleva el nombre de Perito Moreno permitió ahorrar USD 9.122 millones en importaciones energéticas desde su puesta en funcionamiento y sostuvo que la obra se convirtió en un factor clave para el desarrollo de Vaca Muerta al destrabar el transporte de gas hacia los principales centros de consumo del país.
El dato sobresale porque el ahorro acumulado equivale a 3,97 veces la inversión necesaria para construir el conducto. Según el informe, la obra demandó USD 2.300 millones y, desde su inauguración en julio de 2023, inyectó a la red unos 17.000 millones de metros cúbicos de gas, reduciendo la necesidad de importar combustibles y energía eléctrica en períodos de alta demanda.
En noviembre de 2024, la administración de
Javier Milei decidió reemplazar la denominación original de
Gasoducto Presidente Néstor Kirchner por la de Gasoducto Perito Francisco Pascasio Moreno. Incluso,
dejó pendiente la fase restante cuyo objeto era ampliar la capacidad de transporte de gas mediante la extensión del trazado hacia San Jerónimo Sud, en Santa Fe, una obra clave para reducir aún más las importaciones energéticas durante los meses de mayor consumo.
La dimensión política del proyecto
La historia del proyecto atraviesa tres administraciones presidenciales. El primer intento formal se produjo en 2019, cuando
Mauricio Macri lanzó una licitación que finalmente no prosperó. Ya durante el gobierno de
Alberto Fernández, la iniciativa fue destrabada y ejecutada por Enarsa, con impulso político del entonces ministro de Economía Sergio Massa y la secretaria de Energía Flavia Royón. Finalmente, la obra quedó inaugurada el 9 de julio de 2023.
Parte del financiamiento de la obra vino del Aporte Solidario y Extraordinario, una propuesta del diputado Máximo Kirchner que fue aprobada por el Congreso de la Nación en 2020.
Con 573 kilómetros de extensión entre Tratayén, en Neuquén, y Salliqueló, en la provincia de Buenos Aires, el gasoducto fue construido en apenas 302 días.
El informe además destacó que el 81% de los trabajos fueron realizados por la industria nacional, que durante la ejecución se movilizaron 48.800 puestos de trabajo y que actualmente la actividad vinculada a Vaca Muerta sostiene otros 12.750 empleos.
El estudio atribuye la mayor parte del ahorro a la sustitución de importaciones de gas natural licuado transportado por barco, que representó USD 3.474 millones. A eso se suman menores compras de gasoil para Cammesa por USD 2.593 millones, gas proveniente de Bolivia por USD 1.344 millones, fuel oil por USD 870 millones y electricidad importada desde Brasil y Uruguay por USD 841 millones.
El freno de Milei a la segunda fase de la obra
Aunque el informe remarca los beneficios económicos obtenidos en estos tres años, también sostiene que el potencial de la obra todavía no fue aprovechado plenamente. Y esto se debe a que, "resta ejecutar la segunda etapa de la obra, que estaba proyectada, pero que frenó el actual Gobierno nacional".
En paralelo, el Ejecutivo avanzó con un esquema alternativo para expandir el sistema a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). En ese marco, se aprobó una ampliación gestionada por Transportadora de Gas del Sur que contempla inversiones superiores a los USD 700 millones y busca sumar 12 millones de metros cúbicos diarios de capacidad antes del invierno de 2027.
Pese a este escenario, a casi tres años de su inauguración, el gasoducto sigue exhibiendo resultados económicos positivos mientras aguarda por definiciones sobre su continuidad.
Informe completo