La Comisión Europea presentó un proyecto para establecer por primera vez reglas comunes en toda la Unión Europea sobre el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales. La propuesta prohíbe las cuentas para menores de 13 años, establece cuentas restringidas y bajo supervisión familiar entre los 13 y los 15 y permite cuentas propias desde los 15, aunque con obligaciones especiales de seguridad hasta los 18 años.
La iniciativa, denominada EU KIDS Act, va además mucho más allá de fijar una edad mínima. Bruselas propone regular funciones diseñadas para prolongar el tiempo que los usuarios permanecen conectados, introducir controles obligatorios de edad y trasladar a las empresas tecnológicas la responsabilidad de demostrar que sus productos son seguros para los menores.
"Nuestros niños están interactuando con las tecnologías más sofisticadas jamás creadas. Tecnologías que nunca fueron creadas pensando en su bienestar", afirmó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, al presentar la iniciativa. La funcionaria sostuvo que la nueva regulación busca "invertir la carga de la prueba": serán las plataformas las que deberán demostrar que sus servicios son seguros desde su diseño.
Cómo funcionaría el sistema según la edad
La propuesta establece una suerte de escalera de acceso al mundo digital, con distintas reglas según la edad del menor.
Para los menores de tres años, la recomendación de la Comisión es directamente evitar la exposición a pantallas. El documento sostiene que durante esa etapa deben priorizarse las interacciones cara a cara y advierte sobre el uso de dispositivos para distraer o calmar a los chicos.
Entre los tres y los 13 años no podrán tener cuentas en redes sociales. Sí podrán acceder a determinados servicios de video diseñados específicamente para chicos mediante las cuentas de sus padres o tutores y bajo supervisión. La Comisión plantea además que no tengan dispositivos personales propios y que la exposición a esos servicios infantiles pueda limitarse a un máximo de una hora diaria.
El siguiente escalón comprende a los adolescentes de 13 y 14 años. Podrán acceder a redes sociales mediante "mini cuentas" creadas y administradas por sus padres o tutores. Tendrán funciones restringidas, un máximo de una hora diaria de uso y límites sobre los contactos que pueden incorporar. Los adultos responsables contarán, además, con herramientas específicas para supervisar esas cuentas.
A partir de los 15 años, los adolescentes podrán abrir y administrar sus propias cuentas. Sin embargo, hasta los 18 años las plataformas estarán obligadas a ofrecerles servicios diseñados específicamente bajo criterios de seguridad para menores.
El fin del scroll infinito para los menores
Uno de los puntos centrales del proyecto apunta directamente contra el diseño de las plataformas. La Comisión propone restringir mecanismos que considera capaces de fomentar un uso excesivo, entre ellos el scroll infinito, los sistemas de recompensas y las notificaciones automáticas durante las horas de sueño.
También se plantea que las cuentas de menores sean privadas por defecto, impedir el contacto no solicitado de desconocidos y garantizar mecanismos sencillos para bloquear o silenciar usuarios.
La regulación no alcanza únicamente a Instagram, TikTok, X u otras redes sociales. También incluye plataformas de video, videojuegos online, tiendas de aplicaciones y sistemas de inteligencia artificial utilizados por menores. Los chatbots y "compañeros" de IA deberán estar desactivados por defecto y no podrán utilizar mecanismos diseñados para generar dependencia emocional en niños y adolescentes.
Cómo comprobará Europa la edad de los usuarios
El gran problema práctico de cualquier prohibición de redes sociales por edad es cómo determinar cuántos años tiene realmente una persona sin obligarla a entregar información sensible a las plataformas.
La Comisión desarrolla para eso una aplicación europea de verificación de edad, gratuita y de código abierto. Según Reuters, el sistema busca confirmar que una persona supera determinada edad sin revelar su identidad a la plataforma y sin almacenar documentos de identidad ni información biométrica. Actualmente se encuentra en fase piloto en siete países y la intención es extenderlo a toda la Unión Europea antes de que termine 2026.
Las redes sociales y plataformas de video deberán verificar la edad al momento de crear una nueva cuenta. La herramienta también podrá utilizarse para comprobar que una persona es mayor de 18 años cuando intenta acceder a contenidos reservados para adultos.
La responsabilidad pasa de las familias a las tecnológicas
Uno de los cambios conceptuales más importantes del proyecto es quién debe garantizar la seguridad. Hasta ahora, buena parte de las políticas de protección infantil en Internet descansaban sobre controles parentales y decisiones familiares.
La Comisión pretende complementar esa responsabilidad con obligaciones directas para las empresas. El principio de "seguridad desde el diseño" implica que los servicios utilizados por menores deberán estar configurados de manera segura desde el comienzo y que serán las compañías las que tengan que acreditar que sus productos son adecuados para cada edad.
"Esto no se trata de cuándo los menores acceden a las redes sociales, sino de cuándo y cómo permitimos que las redes sociales accedan a nuestros menores", resumió Von der Leyen al defender el nuevo enfoque europeo.
Una discusión que ya atraviesa al mundo
La Unión Europea no es la primera en avanzar sobre la edad de acceso a las plataformas. Australia implementó una prohibición de redes sociales para menores de 16 años, mientras otros países europeos impulsaron iniciativas propias. España y Grecia avanzaron con restricciones, mientras que en Francia una regulación nacional enfrentó objeciones constitucionales vinculadas con la libertad de expresión.
La Comisión sostiene precisamente que esa proliferación de normas nacionales justifica una legislación común: Internet no reconoce fronteras internas y diferentes edades mínimas en cada Estado miembro podrían producir niveles distintos de protección dentro del bloque.
El proyecto todavía no está vigente. La propuesta deberá atravesar ahora el proceso legislativo europeo, con intervención del Parlamento Europeo y los Estados miembros reunidos en el Consejo de la Unión Europea. El debate determinará el texto definitivo de una regulación que, de aprobarse, establecerá uno de los marcos más amplios del mundo para limitar la relación entre las grandes plataformas tecnológicas y los menores de edad.