Hay quienes dicen que la unidad hace la fuerza. Algunos otros, por su parte, creen que hay enemigos demasiado grandes para poder ser combatidos. ¿Podrá Latinoamérica unida combatir el dominio de Estados Unidos y Europa? ¿Qué factores debería tener en cuenta?
En una amplia charla con
Política Argentina, el periodista y analista de política internacional, Pedro Brieger, opinó sobre el estado actual de la región Latinoamericana y el rol que ella tiene en plano internacional. Para completar el análisis, el politólogo detalló el rol que le corresponde a Chile y la importancia de sus elecciones, habló de la reincorporación de Paraguay al MERCOSUR y no evitó tocar el tema de las movilizaciones contra Dilma Rousseff en Brasil. Además, contó su nuevo desafió como director y creador de
Nodal.am, el gran diario Latinoamericano, un nuevo sitio sobre noticias de América Latina y el Caribe.
-¿Como ve hoy a la región después de los cambios de gobierno en los distintos países?
En América Latina están pasando hechos políticos interesantes. Si uno mira los diversos continentes, encuentra que no hay procesos de cambios profundos y que no hay cuestionamientos de las políticas neoliberales que son hegemónicas en Europa, África y Asia.
Al contrario, América Latina, desde comienzos del siglo XXI, se encuentra inmersa en procesos de cambio con gobiernos que tienen una retórica cuestionadora de las políticas neoliberales. Y algunos de ellos llevan adelante medidas que van en contra de las tradiciones neoliberales de la década del 80 y 90 cuando se impuso el consenso de Washington.
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Además hay una significativa unión de los países de la región…
Hay un conjunto de países con gobiernos progresistas muy diferentes entre ellos. Con orígenes políticos diversos, con personalidades diferentes, con comienzos disímiles de los propios presidentes y presidentas. Está claro que existen diferencias históricas y políticas personales entre Cristina Fernandez de Kirchner y Evo Morales, entre Nicolás Maduro y Dilma Rousseff o entre Rafael Correa y Pepe Mujica, como para tomar algunos ejemplos.
Sin embargo, todos entienden que se necesitan: que hay una necesidad imperiosa de unidad Latinoamericana y que se deben fortalecer los vínculos y las Instituciones políticas que hay en América del Sur y también en el caribe.
De hecho, el nacimiento de la CELAC (La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) marca un acercamiento, un hecho político fundamental, que es tratar de romper el aislamiento de Cuba. Por eso en la CELAC no participa EEUU ni Canadá.
En este sentido, uno puede pensar que en la región, los gobiernos progresistas, con todas sus diferencias, están marcando el ritmo político y haciendo que los gobiernos que quieren seguir con políticas neoliberales o de libre comercio con EEUU se vean a la defensiva y no tengan gran capacidad de maniobra.
La alianza del Pacífico de Chile, Perú, Colombia y México no tiene mucho para ofrecer hoy más que una supuesta apertura comercial o un supuesto acercamiento con Asia pero ya gran parte de los países de América del Sur están teniendo vinculación económica con China y no necesitan de la alianza del Pacífico.
-¿Se unirán entre sí aquellos países que mantengan políticas neoliberales por un lado y por el otro estarán los gobiernos progresistas?
Me parece que hay mucho aire, mucho planteo de una nueva alianza regional que podría significar un cambio para la región y que la alianza del Pacífico ya no tiene mucho para ofrecer.
--¿Cuál es la situación política en Chile si se tiene en cuenta que está en víspera de un ballotage entre Michelle Bachelet y Evelyn Matthei?
-Es muy difícil que Bachelet pierda las elecciones en la segunda vuelta. Obtuvo la primera minoría en primera con casi el 47% de los votos y la derecha solo el 25%. En este sentido, ya es un triunfo político para Bachelet.
Sin embargo, no logró ganar en primera vuelta y eso hubiese sido fundamental para darle mayor legitimidad a su proyecto político. No es lo mismo ganar en primera que en segunda, por más que en esta última crezca la votación por ella.
-Además, si gana, no va a tener mayoría en la cámara baja y no va a poder impulsar cambios en leyes constitucionales sin generar ninguna alianza…
Va a tener que lidiar con un parlamento donde la derecha sigue siendo muy fuerte y esto quiere decir que no va a tener la capacidad de maniobra como para llevar adelante profundas reformas del sistema político y económico chileno.
Igualmente creo que la pregunta está en si efectivamente Michelle Bachelet quiere llevar adelante estas reformas. Y sobre eso hay muchas dudas. Ella ya gobernó durante 4 años y no llevó adelante reformas muy profundas.
-Ella dijo que tiene como eje central una gran reforma estructural a la educación pública que llevará a cabo en caso de ganar. Si se tienen en cuenta las grandes protestas estudiantiles de los últimos años en Chile, ¿cree que lograrán contar con una educación universitaria pública en un futuro?
Respecto a la educación hay que ver primero por cuánto gana en segunda vuelta y después la presión de los movimientos sociales. Yo no creo que Bachelet quiera una reforma profunda de la educación. De hecho no lo hizo en su primer gobierno.
-Y en cuanto al conflicto con Bolivia por la salida al mar, ¿cree que, si gana, cederá la soberanía al país de Evo Morales?
Me parece que la salida a mar para Bolivia es inviable. No lo quiere prácticamente nadie del amplio arco político chileno salvo una pequeña minoría nacionalista y sectores de la izquierda de Chile.
-Hablemos de Brasil. Además de ser la máxima potencia de la región en la actualidad, tiene compromisos importantes a nivel mundial en estos años futuros. Es anfitrión del mundial de fútbol en 2014 y los juegos olímpicos en 2016. En este marco, en lo que va de este año se dieron grandes protestas sociales en Brasil contra la organización de estos sucesos y también en contra de los aumentos al transporte público y otros. ¿Qué es lo que está pasando a nivel social y político en el país?
Las movilizaciones en Brasil fueron muy interesantes en el 2013. Especialmente porque fueron movilizaciones urbanas de sectores importantes de clase media con fuertes críticas al gobierno.
El gobierno de Dilma es la continuidad de la gestión de Lula, que ha hecho cambios importantes, especialmente para los sectores más desprotegidos. Y que, por supuesto, hay sectores que quieren continuar con estas reformas y profundizarlas.
Sin embargo, lo que pasa es que Brasil es un país que todavía necesita una profunda reforma política que no se hace por los diferentes acuerdos que tiene que establecer el gobierno con la oposición y los diferentes partidos políticos para poder imponer sus medidas. Hay que recordar que Lula llegó al gobierno sin tener mayoría en el parlamento ni en los 26 estados, que apenas gobernó en 3, y además perdió dos ciudades emblemáticas que fueron San Pablo y Porto Alegre que estaban gobernadas por el PT (Partido de los Trabajadores) y por lo tanto tuvo que tajar alianzas.
Lula tenía otra posibilidad, si bien uno no puede reescribir la historia, que era convocar una asamblea constituyente para cambiar la relación de fuerzas, que es lo que se hizo en Ecuador, en Venezuela o en Bolivia. Lula no lo hizo y el camino que siguió fue el de negociar con la oposición, los partidos de derecha y de centro, e incluso tejer alianzas con la derecha que le provocó fuertes dolores de cabeza en su partido como la fragmentación por parte del PT, el abandono de la militancia y la movilización del PT, que tanto se caracterizaba por eso.
-Podríamos decir que el oficialismo perdió credibilidad en la sociedad…
El PT estuvo inmerso en muchos escándalos de corrupción y dio resultado que en este momento algunos de sus principales dirigentes hayan entrado en la cárcel. Por lo tanto, el PT es visto, hoy en día, como parte del sistema político: ya no es un partido de oposición del sistema. Un sistema político profundamente corrupto.
Lula no lo cambio. Y Dilma creo que este año tenía la oportunidad de ponerse al frente de las movilizaciones y decir “vamos a cambiar”, pero tampoco lo hizo.
-En cuanto a Paraguay, ¿por qué cree que todavía no logró su plena reincorporación al MERCOSUR?
Es difícil predecir que va a pasar con Paraguay. Recordemos que tuvo un golpe de estado parlamentario, que siguió siendo gobernado por el partido colorado a pesar de la presidencia de Fernando Lugo, quien al igual que Lula en Brasil y Bachelet en Chile, ganó la presidencia pero no obtuvo la mayoría en el parlamento. También cabe recordar que Lugo tampoco intentó refundar tampoco el país en base a una asamblea constituyente, porque la creía inconcretable.
-¿Nos explica qué significaría convocar a una asamblea constituyente?
Convocar a una asamblea constituyente no es un mero capricho. Tiene que ver con cambiar las reglas del juego de un sistema político donde, por ejemplo, en Paraguay, el partido colorado fue hegemónico durante la dictadura y lo continúo siendo después.
Al no tener mayoría parlamentaría, Fernando Lugo estuvo atado de pies y manos. Su destitución marcó que el partido colorado, que nunca perdió el poder, volvió a la presidencia a través de un empresario (Horacio Cartes) que tiene una vinculación muy fuerte con la derecha a nivel regional y que se opone de manera muy clara a los proyectos progresistas en la región. La oposición a Fernando Lugo se opuso a la incorporación de Venezuela al Mercosur y todavía está dudando si a ellos les conviene reincorporarse plenamente o mantenerse al margen.
A Paraguay la alianza del Pacífico le permite abrir una ventana de esperanza política y comercial pero los socios naturales de Paraguay siguen siendo Brasil y Argentina y no la alianza del Pacífico. En este sentido, estar fuera del Mercosur representa un serio problema para ellos.
-Usted lanzó un nuevo sitio de noticias internacionales sobre América Latina y el Caribe llamado Nodal. ¿Qué lo motivó a dirigir este espacio y de qué se trata?
Sí, lanzamos desde agosto este nuevo portal de noticias con la particularidad de que sólo se basa en noticias de América Latina y el Caribe. Yo vengo trabajando sobre la región desde hace muchas décadas y me encontraba con un problema: tenía que revisar los diarios de cada uno de los países para saber qué estaba pasando, sin tener que depender de las agencias internacionales de noticias que son los que terminan marcando la agenda informativa.
Esto me consumía mucho trabajo y siempre me pregunté por que no había un sitio que resumiera las noticias de toda la región. Y efectivamente no lo había.
Hoy, la existencia de Nodal les permite a periodistas o personas interesadas, saber en 2 o 3 minutos todo lo que pasa en América Latina y el Caribe. Y además las noticias no están basadas en la información que proporciona las agencias internacionales. La agenda informativa de América Latina y el Caribe la va marcando Nodal.
- ¿Porque no había con anterioridad un sitio o agencia que se dedique exclusivamente a América Latina y el Caribe?
Lo que pasa es que nosotros en América Latina y en realidad en todo el mundo, seguimos dependiendo de las grandes agencias de noticias internacionales que son las que marcan la agenda política. Estas son EFE de España, DPA de Alemania, AP de EEUU, REUTERS del Reino Unido, ANSA de Italia, etc. Y hasta el día de hoy, estas agencias tienen la capacidad de llevar información sobre todo lo que pasa en todo el mundo. Prensa Latina, que nace después de la revolución cubana, trata de romper la hegemonía de las grandes agencias de noticias para justamente cambiar la agenda informativa y trasmitir básicamente lo que pasaba en Cuba y América Latina. Lo que pasa es que Prensa Latina se terminó transformando en una agencia de noticias solo de Cuba.
Lo diferente y novedoso de Nodal es que es una agencia de noticias o un gran diario Latinoamericano pensado desde toda la región. Nodal no es argentino, no es salvadoreño, no es mexicano.
Da información de todo lo que pasa en América Latina y el Caribe desde diversos puntos de vistas, no responde a ningún gobierno y trata de dar una información equilibrada.