La Ciudad de Buenos Aires es hogar de una crisis habitacional que, de tanto en cuanto, irrumpe en los cafés, medios de comunicación y la esfera política en búsqueda de respuestas. Pese a la creciente necesidad, las soluciones por parte del gobierno de Mauricio Macri están lejos de aparecer.
Hace más de seis décadas la población de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra estable, cercana a los 3 millones de habitantes. Para la Defensoría del Pueblo de la CABA, la porción que habita en villas y asentamientos
representaba para 2010 un 4,1%, es decir, alrededor de 130 mil personas. Sin nuevas estadísticas oficiales, referentes de distintas agrupaciones sociales y políticas acuerdan que ese número creció hasta superar los 150 mil en los últimos cuatro años.
Para el legislador porteño Pablo Ferreyra, el crecimiento de la crisis habitacional en la Ciudad radica en la “falta de políticas públicas habitacionales para los sectores marginados, la disminución en el presupuesto para vivienda y una subejecución alarmante”.
Elaborado a partir de las leyes de presupuesto de la Legislatura de la C.A.B .A.La sucesiva toma de predios desocupados como el Parque Indoamericano y el depósito de autos de Lugano desnudó la mirada que el gobierno porteño impone sobre el sur de la Ciudad. Para el Centro de Estudios Legales y Sociales (C.E.L.S.), “la mayor parte de las estrategias informales de hábitat se encuentran en el sur de la Ciudad: el 72% de las villas de emergencia; los Núcleos Habitacionales Transitorios; un 20% de los asentamientos registrados por la Sindicatura General de la Ciudad; y el 64,9% de los inquilinatos, hoteles, pensiones y casas tomadas”. En el mismo sentido, un informe realizado por este organismo junto a la Asesoría General Tutelar alerta que en las comunas 4
y 8 aparecen los mayores niveles de hacinamiento crítico de la ciudad.
Según información del Observatorio por el Hábitat Popular, el 25.38% de las familias que habitan la villa 21-24 son inquilinos y, en su mayoría, viven en piezas o inquilinatos que tienen “una gran rotación de población”. Cristian Heredia, presidente de la junta vecinal, advierte la situación de vulnerabilidad de sus vecinos: “Tener familia es una complicación para vivir acá. Se alquilan habitaciones donde llegan a vivir 4 o 5 personas”. Además, en relación a la falta de crédito para vivienda destacó: “En la villa no tenemos acceso a un crédito acorde a la capacidad del vecino. Las personas del barrio somos todos laburantes, queremos tener acceso a una vivienda digna y pagarla con n
uestro trabajo”.
La emergencia habitacional de la Ciudad viene tomando visibilidad con fuerza a través de las organizaciones de los barrios. Si el PRO pretende continuar a la cabeza del ejecutivo porteño, evadir las soluciones a esta crisis no será una opción.
Gentileza del Observatorio por el Hábitat Popular