06.05.2014 - 17:05 /

Baradel, un hombre atrapado en lealtades cruzadas

Roberto Baradel está tranquilo. A más de un mes de la finalización del paro docente que tuvo en jaque a la provincia de Buenos Aires, el secretario general de SUTEBA considera que quedó claro que su gremio tiene la conducción de los maestros bonaerenses. ¿Es así?


Roberto Baradel está tranquilo. A más de un mes de la finalización del paro docente que tuvo en jaque a la provincia de Buenos Aires, el secretario general de SUTEBA considera que quedó claro que su gremio tiene la conducción de los maestros bonaerenses. El dirigente insiste en que para las bases, la resolución del conflicto fue un triunfo. “Nos hizo bien”, repite.

Inclusive, Baradel se ilusiona con que desde el kirchnerismo, espacio al que adhiere hace años, se construya una candidatura alternativa a la del gobernador Scioli, al que adelanta, no apoyará. Es de esperar, en los últimos dos años se sumaron varios paros por tiempo indeterminado y protestas múltiples encabezadas por su gremio. Para él, Scioli no es kirchnerista. Esa es la postura que comparte con su referente, el ex titular de CTERA y actual líder de la CTA oficialista, el docente Hugo Yasky.

Días atrás, Yasky anticipó su apoyo al candidato del kirchnerismo que menos mide de cara a las presidenciales del 2015, el gobernador de Entre Ríos, Sergio Uribarri.

Sin embargo, hay indicios de cambio en el gremio docente bonaerense. La resolución del conflicto salarial del 2013 no dejó conforme a muchos maestros, que poco a poco fueron radicalizando sus posiciones. La paritaria de este año llegó en ese clima de malestar de las bases, a las que se sumó la disparada de precios configurando un escenario conflictivo.

Los catorce días de paro ininterrumpido y una oferta salarial superior al 30 por ciento no fueron suficientes para convencer a algunas seccionales de levantar la medida. Según señalan desde distintos espacios de oposición al oficialismo de Baradel, hubo lugares como Lomas de Zamora, donde la huelga se levantó en votaciones poco transparentes.



Para algunos sectores de izquierda dentro del sindicato, “el paro estaba muy fuerte y se podría haber sacado mucho más de continuar con la medida”. Allí señalan que fue el alineamiento político de Baradel con el Gobierno nacional lo que lo obligó a aceptar la propuesta de Scioli ante un escenario que podía desbordar la negociación docente en otras provincias del país.

El argumento toma forma cuando se evalúa el resultado de las últimas elecciones en el gremio, donde la izquierda logró un triunfo en seccional la Matanza, la más importante del sindicato. El oficialismo perdió también La Plata, Berazategui, Quilmes, Bahía Blanca, Ensenada, Marcos Paz y Escobar. Si bien la conducción no corre ningún riesgo, el avance de la oposición no es un dato menor en un escenario de creciente conflictividad.

A ese escenario se suma la constante sangría de afiliados que tiene SUTEBA, que migran hacia UDOCBA, el gremio que conduce el moyanista Miguel Ángel Díaz. Se trata de entre mil y 2 mil afiliados por año que cambian de sindicato, atraídos por la postura radical de UDOCBA en los últimos conflictos. Otro dato es el surgimiento de grupos de docentes auto convocados durante la última protesta, con posturas confrontativas y difíciles de conducir por Baradel.

La situación no es fácil para líder de SUTEBA en un escenario de conflictos futuros, atrapado entre su militancia kirchnerista, la radicalización de las bases y su declarada antipatía por Daniel Scioli, el candidato más competitivo de su espacio político.

La radicalización de las bases no es sólo motivo de preocupación para Baradel. También debiera preocupar a Scioli pensando en una negociación paritaria en 2015 mezclada con una campaña presidencial, y a los que pretendan gobernar la provincia a partir de diciembre del próximo año.