14.05.2014 - 12:05 /

Mesa de Enlace y Convergencia Empresaria, el auto feo de Cleto Cobos

Ernesto Mattos, economista y analista político, aborda el complejo entramado que se encolumna detrás de la posible candidatura del ex vicepresidente Julio Cleto Cobos.


Pareciera que las palabras del presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) dejaron un manto de dudas sobre el rol de los industriales (“conviene más especular con la inflación y el dólar que producir”, Luis Etchevehere – InfobaeTv). Lo cual sumado al concepto de oligarquía diversificada, por lo menos se puede inferir cierta alianza de clases con los productores (Mesa de enlace) más concentrados de la pampa húmeda que producen los principales productos de exportación (soja) junto a las empresas trasnacionales, si, no sólo con CARGILL, DREYFUS o BUNGE, que dominan el comercio exterior argentino y las aceiteras, sino también con los industriales automotrices.

En marzo pasado la discusión fue sobre el impuesto a los autos de alta gama: “El universo de autos que tributan impuestos internos es muy reducido. De los producidos localmente, solo el 4,1 por ciento quedaría alcanzado por el impuesto (CFK, Mar-2014)”.

Y recientemente escuchamos al ex vicepresidente Julio Cobos, decir: El gobierno nacional promovió a finales de diciembre pasado la sanción de la Ley 26.929, que aumentó a 30% la alícuota de impuestos internos para los autos con un precio de fábrica superior a $170 mil y a 50% para aquellos con un precio mayor que $210 mil. El objetivo inicial era evitar la fuga de divisas pero las consecuencias han sido otras y graves. Este impuesto pone en peligro la continuidad laboral de miles de empleados del sector automotriz por lo que debemos derogarlo inmediatamente antes de que los problemas sean mayores.

La urgencia de Julio es porque esta casi definido el candidato del espacio, norteamericano-argentino llamado “Convergencia Empresaria”, donde todo parece indicar que será el titular del (Fr)ente Renovador el candidato 2015. Por ello cae, Cleto, en estos fallidos de pedir derogaciones sin ni siquiera mirar los números de la medida, que fue explicada en marzo y por lo cual hasta el CEO de FIAT confirmo el 4,1% y su casi nulo impacto. Me parece que el cuyano deberá llamar a sus asesores y consultar sobre la dinámica del sector automotriz antes de realizar algún tipo de declaración.

Entonces ¿Quiénes son los representantes de las automotrices en la Argentina? No positivo si pensaron que era Cleto, si en cambio ante esta situación hubo una reunión a la que asistieron “el presidente de la UIA, Héctor Méndez; sus vicepresidentes José Urtubey, Luis Betnaza, Daniel Funes de Rioja, Guillermo Moretti, Juan Carlos Sacco, Cristiano Ratazzi y Adirán Kauffman, quienes se sentaron en ese orden en las mesa de reuniones de la Casa Rosada. También se sumó a la cita el tesorero Guillermo Padilla”.
La pregunta simple es ¿No realizaron ningún tipo de previsión o escenario de contingencia ante una posible o eventual desaceleración económica durante 11 años? Se entiende que pueden no haber previsto la crisis del 2008. Pero ¿en que invirtieron las ganancias de las ventas de todos estos años de mejoras del mercado interno basado en trabajadores con mejor poder de compra? ¿Es necesario hacer recaer sobre la espalda de los trabajadores sus errores de planificación?

Son interrogantes que van a quedar respondidas tal vez si analizamos la fuga de capitales, fuga de utilidades y dividendos. La no inversión y mejora de los productos para ampliar su capacidad instalada industrial evidencia esa negativa a invertir en producción y mejoras de producción para hacer autos modernos y competitivos a nivel internacional para lograr nuevos mercados como los europeos y norteamericanos. Cierto son competencia.

Según el portal de Inversiones: Las principales multinacionales automotrices a nivel mundial –Fiat, Ford, General Motors, Honda, Iveco, Mercedes-Benz, PSA Peugeot-Citroën, Renault, Scania, Toyota y Volkswagen– han elegido a Argentina como plataforma de producción y exportación. Si bien han elegido la Argentina como plataforma de producción y exportación ambas no se han cumplido. En términos de producción la balanza comercial automotriz es la siguiente.

Hasta el año 2008 el déficit automotriz no superaba los 4.000 MDD, a partir de la crisis internacional se acelera la importación del sector alcanzando en 2013 los 8.178 MDD. Si bien las exportaciones crecen a partir de 2010 se estancan a partir de 2011 en 10.000 MDD que no alcanza para cubrir los niveles de importación que estuvo requiriendo el sector. Esta mayor demanda interna tuvo como contraparte una fuerte salida de divisas para sostener el ritmo industrial. Retomando una pregunta anterior ¿Este déficit sectorial que el Estado financio para mantener la actividad, no se tenía que traducir en mejoras de la producción y precios acordes a la situación económica post-2008? No fue así, observemos el concepto de Utilización de la capacidad instalada de la Industrial (UCI) que mide la proporción utilizada de la Capacidad Instalada del sector industrial de nuestro país. En el caso del sector automotriz la imagen que sigue nos muestra como evoluciono:

Según Adam Smith la dirección de los asuntos públicos está, por acuidad mental, en manos de los comerciantes o fabricantes; descarta, naturalmente, a los trabajadores y a los terratenientes que viven de renta y son holgazanes en cualquier tarea de asuntos públicos. Pero que al poner su interés particular por sobre el conjunto, se convierten, según Smith, en barbaros, destruyen la sociedad civil(izada). En términos de Saint-Simon la insurrección de los industriales fue necesaria para ocupar el lugar que le corresponde en la sociedad. Las citas de los clásicos expuestas en el presente artículo nos permiten repensar el rol de los industriales en esta última década, en la Argentina. Si reflexionamos en base al pensamiento de Smith ciertos industriales en la Argentina serían “barbaros” ya que ni si quiera hacen planes ni proyectos de inversión. El ejemplo del sector automotriz es claro, tiene la utilización de la capacidad instalada industrial (UCI) al 57% (Mar-14), nivel similar al del año 2006. Y además coincide con el comportamiento de la UCI general.

Es más su comportamiento, según la UCI-Automotriz, muestra una recuperación entre 2002 y 2008, porque en 2009 llega al piso de 22 de la UCI. Luego continua recuperación que es superior al periodo 2002-2008 y vuelve a desacelerarse hasta alcanzar el 57% de 2014. Lo que muestra que la industria se mueve según los ciclos internacionales y no fue capaz de modificar esta situación planificando posibles desaceleraciones económicas que le permitan no tener que expulsar a trabajadores, sigue la misma pregunta ¿Dónde están las ganancias de este periodo? Recientemente el Estado aumento a $1.500 la suma que otorga por trabajador a las empresas (Textiles, Autopartes, etc) que adhieren al Programa de Recuperación Productiva (RePRo). Pero todo hace parecer que las empresas automotrices (fabricación de vehículos automotores) que eran 21 en 2003 pasaron a hacer 20 en 2012. Las cantidad de empresas fabricadoras de autopartes, piezas y accesorios en 2003 eran de 1103 y en 2012 alcanzaron los 1.231. Son un sector importante que depende de las 20 empresas. Aún así no se ha modificado la situación de las grandes empresas transnacionales que fabrican vehículos en la Argentina. Siguen su estrategia internacional de absorber las mejoras de la recuperación y actividad económica mientras nos dejan sin divisas por las importaciones.

Parecen terratenientes, no invirtieron en ampliar la capacidad industrial instalada ni lograron reducir los componentes importados a base de I+D. Lo había afirmado así su principal referente de la SRA: “conviene más especular con la inflación y el dólar que producir”. Y parece que las automotrices siguieron al pie de la letra dichas palabras. Mientras el Estado les aseguro un mercado interno y espacios en el Mercosur con proyecciones en otras economías. Ni siquiera así se han insurreccionado ante el poder terrateniente y de las exportadoras de cereales sino que han acordado una alianza silenciosa acompañada por ciertos representantes de la UIA, en convergencia empresaria, para no invertir lo necesario y vivir a cuesta de las mejoras de los trabajadores total son para ellos siempre la variable de ajuste.