-Siendo parte de un frente conformado recientemente, ¿cómo se hace para disputarle la Ciudad al PRO?
-Al PRO se le compite apelando al saber del electorado independiente. Hay un grado de fidelización importante con esta fuerza porteña, pero son 8 años de gobierno y se cumple su ciclo político. Hay bastantes elementos como para marcar una declinación del PRO a cargo de la Ciudad de Buenos Aires. No se puede decir seriamente que la Ciudad tenga hoy una política de seguridad. Las características de la interna muestran una fuerza política que hace diez años atrás tenían una mirada fresca sobre la política y que hoy aparece mimetizada con los peores rasgos de la política tradicional, como es el uso indiscriminado de los recursos públicos para hacer campaña, que es lo que se puede ver cuando uno camina los fines de semana por la calle.
-De acuerdo a las encuestas, al Frente Renovador le costó afianzarse en la Ciudad...
-Eso está cambiando. Si vos tomás las encuestas, hemos hecho una progresión importante. Empezamos del cuarto subsuelo y sólo me conocía el círculo rojo. Tengo la certeza de que pasaremos el piso de las PASO.
- Antes mencionabas tus diferencias con la política de seguridad, el uso de la publicidad oficial. ¿Cuáles son los puntos altos de la gestión del PRO?
- A la gestión del PRO hay que reconocerle un mérito que fue el aumento -pequeño pero aumento al fin- de la calidad de la enseñanza. Hay que pararse sobre eso y aumentarla significativamente. Uno de los ejes de nuestra propuesta es una escuela pública de excelencia por motivos de integración social, tratar de minimizar la fragmentación de la sociedad argentina y a la vez ayudarle al bolsillo del contribuyente porteño. La otra cuestión que le reconozco a Macri es la habilidad de haber hecho las inversiones públicas baratas, el Metrobús de la 9 de julio es exitoso y es más barato que el subte. No es una solución de los problemas de fondo sino que eso vienen de la mano del subte y un replanteo del tránsito. Esa parte que es mucho más cara es la que nos va a tocar a nosotros.
-En los últimos días dijo que si votara en la interna del PRO, su candidato sería Martín Lousteau. ¿Cree que es una lista colectora del espacio liderado por Macri?
-No tengo ninguna duda. Tengo buena relación personal con Lousteau pero ha quedado medio descolocado con el acuerdo entre UCR y el PRO. Martín era el que venía en nombre de Alfonso Prat Gay cuando armábamos los decretos que afectaban al sector financiero en la gestión de Lavagna.
-Una de las críticas que se le han hecho al macrismo es el nivel de endeudamiento. ¿Qué haría respecto a este tema?
- A mí lo que me preocupa es que el PRO usó un poco más de la mitad de su endeudamiento para tapar sus gastos corrientes y no para inversión. Las inversiones que van a resolver los grandes problemas de la ciudad de Buenos Aires son inversiones fuertes que van a requerir un aumento del endeudamiento de la Ciudad. Me voy a poner a la cabeza de esta tarea y vamos a trabajar con los organismos financieros internacionales y fondos de inversión en infraestructura que invierten a largo plazo. Siempre es mejor tener menos deuda que más deuda, pero el nivel de endeudamiento de la Ciudad de Buenos Aires no me preocupa.
-Desde que asumió Mauricio Macri en 2007, la tasa de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) se incrementó en un 739%. ¿Es posible bajar los impuestos?
-Estoy absolutamente convencido y lo vamos a hacer. Vamos bajar el ABL en la Ciudad de Buenos Aires. Ha tenido un aumento de la presión tributaria en términos reales que no condice con lo que están brindando en materia de servicios. Es una barbaridad lo que está pasando.
-En este mismo sentido Massa prometió eliminar las retenciones al trigo y a la carne en caso de ser el sucesor de Cristina Kirchner...
-No es sólo las retenciones, también está el problema del Impuesto a las Ganancias. Tenés toda una situación de angurria fiscal que va a haber que dejar de lado si es que la Argentina vuelve a crecer. El requisito para crecer hoy es bajar la presión tributaria entre otras cosas.
-Cuando aseguró que "cualquiera que gane la elección va a tener que devaluar", Massa dijo que te mataría. ¿Cómo fue ese reto en privado?
-No fue por hablar de economía. No me expliqué lo suficientemente bien, pero tampoco hubo tal cagada a pedos de Massa. El único que me cagó a pedos públicamente fue Roberto Lavagna en el programa de los Leuco. Es increíble que si tiene algo que decirme no levante el teléfono.
- A raíz de los rumores que surgieron, ¿hay posiblidades que Massa decline su candidatura presidencial?
-No, son operaciones. Hubo una operación fuerte en La Política Online, que en realidad quieren esmerilar a Gabriela Michetti y a Massa. Dicen que Michetti necesita que Massa lo baje a Nielsen para poder figurar en algo. No me bajo, está clarísimo. Lo del respaldo a Michetti no existe. En política el enemigo de tu enemigo pasa a ser tu amigo, no creo que haya que darle mucha bola a esto.
- ¿Cuánto tiene que ver esto con la presunta reunión entre Héctor Magnetto y Massa en la que el líder del Frente Renovador habría reclamado más apoyo al CEO del Grupo Clarín?
-A mí no me consta, nada de lo que acabás de decir.
-Es notable su parecido con Frank Underwood, el personaje de la serie House of Cards protagonizado por Kevin Spacey. ¿Lo usaría para obtener más votos?
-El dato de que es despiadado me lo pasaron, pero mi preocupación es que la mayoría silenciosa de la ciudad de Buenos Aires esté al tanto de mi propuesta. Ni me lo planteé, para mí la tele es entretenimiento. No especulo con usarlo políticamente.
Fotógrafa: Agustina Jaurena