En Salta, las PASO del 12 de abril le dejaron un buen resultado al peronismo. En primer lugar, quedó el kirchnerismo, de la mano del actual gobernador, Juan Manuel Urtubey, quien buscará repetir el próximo domingo su triunfo. En un cercano segundo lugar, quedó quien fue gobernador de la provincia durante la década del '90, Juan Carlos Romero, que ahora busca su tercer mandato no consecutivo.
Pero en la previa, ambos protagonizarán
un final de campaña con una modalidad poco desarrollada en el país: los dos candidatos debatirán en un canal abierto el próximo jueves entre las 19.30 y las 20.30, poco antes del partido que disputarán Boca y River por la Copa Libertadores desde las 21.
Los preparativos del cruce que tendrán Urtubey y el senador nacional Romero en el programa político "El debate", de Canal 9 Salta, serán definidos en un cónclave que realizarán ambos sectores con la producción del ciclo televisivo.
Si bien hay una propuesta para que cada uno exponga
durante dos minutos sobre diferentes tópicos, se espera que entre los candidatos
haya intercambio de ideas y argumentos. "
Vamos a pedir que una parte del debate sea abierto, ya que se puede hacer bajo total respeto y sin entrar en agresiones", expresaron desde el entorno de Urtubey.
Las PASO
En las primarias de abril, Urtubey venció a Romero por una diferencia de
13 puntos y medio, por 47,2% a 33,7%, en una compulsa en la que no hubo interna propia entre candidatos a gobernador en ninguno de los dos frentes.
Romero destacará durante el debate las denuncias que realizó su espacio relacionadas con la aplicación del voto electrónico que debutó en Salta en 2009, que incluyen pedidos de inconstitucionalidad del sistema y la rescisión del contrato con la empresa que procesa la votación.
En tanto, Urtubey resaltará los logros de sus dos gestiones, el apoyo que tiene en el interior y la necesidad de cerrar un ciclo con un tercer Gobierno con el que sueña -pese a que Salta es un distrito electoralmente muy pequeño-
eyectarse hacia una fórmula presidencial en 2019. En sus cálculos para arriesgarse a un debate, pese a que los vientos soplan a su favor,
pesó fuerte su interés de arrastrar adhesiones en la capital,
donde es más resistido.