Laura Alonso, titular de la Oficina Anticorrupción designada por Mauricio Macri, había redactado un
proyecto de ley en el 2010 para fenar los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU).
"Todo lo que se buscó con la constitucionalización de los DNU, no se logró", cuestionaba la funcionaria.
En sus críticas, Alonso explicaba que ·Menem firmó DNU como loco. De la Rúa no se quedó atrás y Néstor Carlos rubricó uno cada cinco o seis días. La Presidente Cristina fue más moderada en cantidad pero ni que hablar de la calidad de los mismos". Además iba con dureza contra el abuso de esta forma de gobernar:
"Ayer y hoy, mucho parecen haber olvidado que los DNU son medidas de carácter excepcional. Para mí, la Constitución es clara pero las ansias de poder demuestran lo contrario".
Y por sobre todo, para la mujer del PRO era algo que rozaba lo antidemocrático:
"Utilizar los DNU para gobernar implican eludir al Congreso, evitar la deliberación y dar la espalda al pueblo de la Nación y a las provincias que son representadas en ambas Cámaras legislativas".
Por todo esto,
Laura Alonso explicaba en la página del PRO los principales puntos de su proyecto de ley:
"A grandes rasgos pedimos que el Congreso quede automáticamente convocado cuando se dicte un DNU, que el Jefe de Gabinete concurra para dar explicaciones acerca de la necesidad y la urgencia, que las dos Cámaras del Congreso expresamente lo ratifiquen, rechacen o declaren nulo en el lapso de 30 días, que el silencio de alguna de las Cámaras implica nulidad".