11.01.2016 / El autor es el vaticanista Andrea Tornielli

Francisco: "Si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?"

En un libro que se publicará en los próximos días, el máximo pontífice sostuvo que "la persona no es sólo definida por su tendencia sexual" y pidió que los homosexuales no sean marginados.



En los próximos días será publicado el primer libro-entrevista sobre el papa Francisco, donde reflexiona sobre la discriminación de la Iglesia hacia los homosexuales, los divorciados que se vuelven a casar, la situación de los presos y la corrupción.

Será titulado "El nombre de Dios es misericordia", fue escrito por el vaticanista Andrea Tornielli y se publicará en más de 80 países. Sin embargo, ya se dieron a conocer algunos fragmentos.

En alusión a la comunidad gay, el máximo pontífice expresó: “Parafraseé entonces de memoria el Catecismo de la Iglesia Católica, donde se explica que estas personas deben ser tratadas con delicadeza y no deben ser marginadas”. Asimismo, reitera las palabras pronunciadas en un vuelo de regreso de Brasil a Roma en 2013, donde sostuvo: “Si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?".

Luego, añadió: "Sobre todo me gusta que se hable de 'personas homosexuales', porque primero está la persona, con su dignidad. La persona no es sólo definida por su tendencia sexual: No olvidemos que somos todos criaturas amadas por Dios, destinatarias de su infinito amor".

Con respecto al caso de los divorciados que optan por volver a contraer las nupcias matrimoniales, contó: "Tengo una sobrina que se ha casado por lo civil con un hombre antes de que éste pudiera obtener la nulidad matrimonial. Querían casarse, se amaban, querían tener hijos, de hecho han tenido tres".

En otras de sus afirmaciones, repudió los actos de corrupción y reflexionó: "Hay que hacer una diferencia entre el pecador y el corrupto. El primero reconoce con humildad ser pecador y pide continuamente el perdón para poderse levantar, mientras que el corrupto es elevado a sistema, se convierte en un hábito mental, en un modo de vida".

"No es fácil para un corrupto salir de esta condición para realizar una reflexión interior. Generalmente, el Señor lo salva a través de grandes pruebas de vida, situaciones que no pueden evitar. Hay que repetirlo: pecadores sí, corruptos no", enfatizó.  

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