Según los registros publicados por el sitio
Opensecrets.org, en 2015 la organización financiada por el fondo Elliott Management, de Paul Singer,
gastó 1.080.000 de dólares en empresas que realizan actividades de lobby a favor del fondo buitre.
Así, la inversión en ese rubro por parte de Singer
fue de 410.000 dólares menos que en 2014, el año pico de actividad de los fondos buitre en su estrategia de presión a legisladores y el gobierno de Estados Unidos.
ATFA contrató en 2015 a seis firmas de lobby (Covington & Burling, Raben Group, Mack Strategies, Doug Davenport, DCI Group y S-3 Group). Estas compañías recorrieron los pasillos de las Cámaras de Diputados y Senadores, así como de los departamentos de Estado y del Tesoro norteamericanos para hacer sentir el punto de vista de los fondos que enjuician a la Argentina por la deuda pública en default.
Raben Group es una compañía a cargo de Rober Raben, un lobbista al que en su momento la presidenta Cristina Kirchner puso en la mira porque participó de una iniciativa de carácter "social" junto al presidente Barack Obama.
Raben es conocido por sus estrechos vínculos con el anterior secretario de Justicia norteamericano, Eric Holder, y la actual funcionaria al frente de ese Departamento, Loretta Lynch.