El Papa Francisco, jefe de la Iglesia católica romana, se reunió ayer en La Habana, Cuba, con el patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, Kirill, en el que constituye el
primer y único encuentro entre los líderes de dos de las principales ramas del cristianismo desde que ambas se separaron en el año 1054.
"Me sentí ante un hermano y Kirill me dijo lo mismo. Fue una conversación de dos obispos que hablan de las situaciones de sus iglesias, y de las situaciones del mundo, de las guerras, que ahora corren el riesgo de que no sean más de a pedazos sino que involucren todo", sostuvo Francisco antes de su viaje a México, en dónde estará cinco días como marco de su primera visita oficial.
Según un estudio del Pew Research Center del 2014, en el mundo hay 2.184.060.000 de cristianos, de los cuales 1.094.610.000 se consideran católicos mientras que 260.380.000 son ortodoxos, de los que dos tercios pertenecen a la iglesia ortodoxa rusa, que dirige Kirill.
"A pesar que nuestras dificultades todavía no se han allanado, está la posibilidad de encontrarnos y esto es hermoso”, sostuvo Kirill, quien además agregó que "los resultados de este diálogo me permiten asegurar que actualmente las dos iglesias pueden cooperar conjuntamente defendiendo a los cristianos de todo el mundo".
El histórico encuentro, que se llevó a cabo en una sala del mismo aeropuerto José Martí, fue principalmente impulsado por Francisco, quien desde, por lo menos, noviembre de 2014 intenta concretar esta reunión. Allí, luego de un viaje a Estambul, comentó que había hablado por teléfono con Kirill: "Yo le hice saber, y también él está de acuerdo, existe la voluntad de encontrarnos. Le dije:
'Voy donde tú quieras. Tú me llamas y yo voy'. Y también él tiene la misma voluntad".
Así, este encuentro se dio antes de que Francisco comience su gira por México y un día después de que el patriarca ruso llegó a Cuba, lugar que dará comienzo a una gira latinoamericana en la que también visitará Paraguay y terminará el 21 de febrero en Brasil.