
A una semana del encuentro entre Macri y Francisco en el Vaticano, todavía se mantienen algunas rispideces entre los intermediarios, lo que no ayudaría a despejar la noción de que la relación entre el Presidente y el Sumo Pontífice no es la mejor.
Según informa el periodista Facundo Fernández Barrio,
algunos colaboradores de Francisco pretenden competir con la diplomacia oficial por el control de los canales de diálogo con el Papa y rechazar así la intención de Mauricio Macri y de la canciller Susana Malcorra de dar un perfil institucional a la relación con el Vaticano.
“No podemos hacernos eco de cada uno que dice que ‘el Papa me dijo’. Tal vez a alguno no le guste, pero nuestra relación con el Papa es institucional”, comentó a Perfil un funcionario que viajará a Roma. La línea que baja desde Cancillería es que la comunicación con Francisco, como todo jefe de Estado, debe establecerse a través de las vías formales.
Esta semana, para algunos resultó llamativo el hecho del rosario bendecido por el Papa que Francisco le regalo a la líder de la Tupac Amaru. El Gobierno prefiere hacer una lectura despolitizada, o menos confrontativa para con el líder católico.
“Si el Papa recibe a alguien y le da un rosario, y ese alguien le pregunta si se lo puede regalar a otra persona, ¿te parece que el Papa se lo va a prohibir?”, razonó un funcionario de la Casa Rosada.