En el medio de los esfuerzos del Gobierno por lograr el apoyo de diferentes espacios políticos en el Congreso para que se derogue la Ley Cerrojo y la de Pago Soberano, que permitirá acordar con los fondos buitre, un fallo dictado el viernes por la Cámara de Apelaciones de Nueva York complica el escenario y tensa las negociaciones.
El 2 de marzo el juez neoyorquino Thomas Griesa dictó una sentencia en la que ordena que queden sin efecto los efectos los bloqueos que afectan a la Argentina si el país deroga la Ley Cerrojo y de Pago Soberano y cancela antes del 14 de abril los acuerdos firmados antes del 29 de febrero.
Sin embargo, algunos holdouts apelaron la medida, incluso los que aceptaron la propuesta argentina, como el fondo NML de Paul Singer. En consecuencia, la Cámara de Apelaciones de Nueva York hizo lugar al recurso y dejó en suspenso la medida cautelar dictada por Thomas Griesa que ordenaba levantar el embargo contra el país. Asimismo, los acreedores piden que las restricciones sobre Argentina se extiendan por 30 días para que puedan seguir negociando mejores condiciones.
Además, la jueza de ese órgano jurisdiccional, Catherine O Hagan Wolfe, dictaminó que las disposiciones dictadas por Griesa solo podrán aplicarse cuando se resuelvan todas las apelaciones que fueron presentadas contra ese mismo fallo.
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Esta decisión del día viernes obliga a un análisis más profundo del contenido de la sentencia, porque incorpora un hecho nuevo no previsto por el Gobierno. Deja latente el riesgo para la Argentina de seguir atrapada, aún pagando a los bonistas que acordaron, por la posibilidad de que se vuelva a colocar una nueva medida cautelar en la Corte de Apelaciones que le impida pagar", explicó el senador del FpV
Miguel Ángel Pichetto en un comunicado.
Frente a este escenario, se complica que se logre el acuerdo, debido a se abre la posibilidad de que se inicien nuevos litigios contra el país una vez que se cierre el acuerdo con los holdouts.