El papa Francisco
le envió a Mauricio Macri una carta protocolar por el 25 de mayo y el legislador porteño Gustavo Vera, amigo del máximo pontífice, se quejó por el “ombliguismo” con el que se analizan sus actos desde la Argentina.
En diálogo con radio La Red, sostuvo: "
Jorge es un mediador a nivel global. Es muy tenido en cuenta por su trabajo por la paz y en la instalación de una agenda pública mundial contra el narcotráfico y la trata de personas. Interpretar que todo lo que hace tiene que ver con la Argentina es perder un poco las proporciones".
Francisco dijo que sigue de cerca los conflictos sociales, económicos y políticos de Argentina, Venezuela, Brasil y Bolivia. Luego, algunos sectores de la Iglesia alertaron por la fragilidad laboral y expresaron su preocupación por el aumento de la pobreza.
En ese contexto, Vera explicó que el líder religioso tiene una posición tomada respecto a la teoría del derrame y está en contra de la visión de la mano invisible que regula el mercado.
"Es una concepción que históricamente ha fracasado. Francisco claramente no cree que los grandes grupos económicos a medida que van ganando dinero van a derramar a los demás segmentos sociales. Es algo que no forma parte de la doctrina social de la Iglesia y es obvio que estas diferencias se expresan a través de las estadísticas que muestra la UCA y en los comentarios de la Pastoral Social del fin de semana", argumentó Vera.