Un grupo de improvisadores teatrales llamados Improcrash entrenaron durante toda una mañana al gabinete porteño en la Usina del Arte. Así, se presentaron ante Horacio Rodríguez Larreta, miembros del gabinete, sus secretarios y jefes de área para
"ayudarlos a mejorar sus procesos creativos y de gestión", según explicó uno de los actores al diario Perfil.
El encuentro se suma a otras charlas motivacionales y entrenamientos que el gobierno de Cambiemos impone a sus funcionarios, y que incluyen desde seminarios en felicidad hasta espacios de meditación dentro de los ministerios.
“No, Horacio, no mandes más cosas por WhatsApp, ya casi no se usa... Ahora se usa Telegram. ¡¿Qué?! ¡¿Todavía usás Blackberry?! ¡Ese teléfono ya fue! ¡Dale, modernizate, tu equipo te lo va a agradecer!”, fue una de las frases que dijeron los actores en su obra.
En la reunión del 13 de mayo pasado los funcionarios de primera línea se habían reunido allí para la presentación de la nueva marca de la Ciudad, Vamos Buenos Aires. Según contaron los actores a Perfil,
el tema que más obsesionó a los integrantes de la platea fue cómo mantener el liderazgo y el poder.
“Les explicamos cómo trabajamos la improvisación a partir de valores como escuchar, confiar, aceptar y estar predispuesto al error, que puede servir como oportunidad de cambio. También hablamos de cómo romper estructuras de liderazgo tradicional haciendo eje en un liderazgo horizontal, donde todos opinan, aportan ideas y son escuchados, desde el portero hasta el jefe de Gobierno”, explicaron.
Trabajaron con datos previos de cada funcionario, para sacarlos de su zona de confort: “
Sabíamos, por ejemplo, que para Rodríguez Larreta la ansiedad es un valor. Entonces, hicimos un ejercicio para que viera que se puede ser efectivo y creativo sin que te gane la ansiedad”, cuenta uno de los improvisadores.
Asimismo, los actores destacaron el histrionismo del vicejefe Diego Santilli y del ministro de Modernización, Andy Freire, mientras que afirmaron que uno de los más incómodos fue el ministro de Cultura, Darío Lopérfido, de quien afirmaron:
“Se nota que le falta descontracturarse. Es muy esquemático. Estaba como en otra, casi despatarrado en su butaca”.